La Unión Europea da luz verde al histórico acuerdo con el Mercosur tras 25 años de negociaciones
Tras un cuarto de siglo de idas y vueltas, la Unión Europea (UE) dio un paso decisivo al aprobar el acuerdo comercial con el Mercosur, un pacto largamente esperado que promete redefinir las relaciones económicas entre ambos bloques. La decisión, adoptada en Bruselas por mayoría cualificada de los Estados miembros, abre el camino hacia la conformación de la mayor zona de libre comercio del mundo.
El respaldo no fue unánime. Francia, Irlanda, Polonia y otros países manifestaron su oposición, principalmente por el impacto que el acuerdo podría tener sobre sus sectores agropecuarios. Aun así, el aval mayoritario permite que el proceso avance hacia su siguiente etapa institucional.
Un acuerdo estratégico que aún debe superar obstáculos
La aprobación por parte de los embajadores europeos habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a firmar formalmente el acuerdo con los países del Mercosur en Paraguay. El acto simbólico marcará un hito político, pero no implicará la entrada inmediata en vigor del pacto.
Del lado de la Unión Europea, el acuerdo deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, un trámite que se prevé complejo. Un grupo de alrededor de 150 eurodiputados ya anticipó posibles acciones judiciales, lo que introduce un grado de incertidumbre sobre los tiempos y el resultado final del proceso.

Temores y apoyos dentro de la Unión Europea
El núcleo de la resistencia europea se concentra en el sector agrícola. Productores temen una avalancha de importaciones sudamericanas, como carne bovina, arroz, miel o soja, elaboradas bajo normas consideradas menos estrictas que las europeas. Francia se convirtió en el principal bastión de esta postura, con agricultores movilizados y medidas restrictivas a productos importados.
En contraposición, países como España y Alemania defienden el acuerdo como una herramienta clave para diversificar mercados, reducir la dependencia de China y contrarrestar el proteccionismo estadounidense. Italia, que inicialmente se alineó con los detractores, cambió su posición al destacar los beneficios económicos del pacto.
Concesiones para calmar al agro europeo
Para destrabar el consenso, la Comisión Europea incorporó cláusulas de protección específicas para sectores sensibles. Entre ellas se incluyen cupos limitados para productos agroindustriales del Mercosur y mecanismos de intervención ante posibles distorsiones de mercado.

Además, la Unión Europea se comprometió a endurecer los controles sanitarios y ambientales, incluyendo la prohibición de sustancias químicas y la posibilidad de abrir investigaciones si los precios de importación resultan significativamente más bajos que los europeos. Estas medidas buscan responder a las denuncias de “competencia desleal” planteadas por los agricultores.
Los pilares del acuerdo entre la UE y el Mercosur
El tratado se estructura sobre tres grandes pilares: comercial, político y de cooperación. El primero, el más extenso y sensible, prevé la eliminación de aranceles para más del 90% del comercio bilateral y establece reglas sobre acceso a mercados, propiedad intelectual y defensa comercial.
El pilar político impulsa canales permanentes de diálogo y coordinación internacional, mientras que el de cooperación apunta a fortalecer el comercio y la integración productiva, con especial énfasis en las pequeñas y medianas empresas de ambos bloques.

Impacto comercial y oportunidades para el Mercosur
En términos comerciales, la Unión Europea otorgará beneficios arancelarios al 99,5% de las exportaciones agroindustriales del Mercosur, con eliminaciones inmediatas, desgravaciones progresivas y cuotas específicas para productos sensibles como carnes, arroz y etanol.
Para países como Argentina, el acuerdo representa acceso preferencial a uno de los mercados más grandes y ricos del planeta, con mayor previsibilidad normativa y mejores condiciones frente a competidores globales. También se espera que funcione como contrapeso al creciente proteccionismo internacional.
Un acuerdo con implicancias geopolíticas
Más allá del comercio, el pacto UE-Mercosur envía una señal política clara. Refuerza la idea de un multilateralismo basado en reglas, en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y fragmentación económica.
Tras 25 años de negociaciones, el acuerdo no solo redefine la relación entre ambos bloques, sino que también reposiciona al Mercosur como un actor relevante y confiable en el escenario internacional, a la espera del último y decisivo aval político en Europa.
