Trigo y maíz impulsan un enero récord para las agroexportaciones argentinas


La Argentina se consolida como protagonista en los mercados globales de granos, con exportaciones récord de trigo y una fuerte demanda de maíz que aceleran la comercialización local. Según el último informe de CIARA-CEC, durante enero las agroexportaciones de cereales y productos superaron los 1.850 millones de dólares, con el trigo y el maíz liderando la liquidación.

El desempeño del sector no es casualidad: combina una cosecha récord, estrategias exportadoras agresivas y un contexto financiero internacional favorable, donde los fondos especulativos han regresado a los commodities agrícolas luego de un período de incertidumbre. La dinámica de los mercados estuvo marcada por tensiones geopolíticas, movimientos en el dólar y cambios en las carteras de inversión globales, factores que impactan directamente en la competitividad y los precios de los granos argentinos.

El impacto de la geopolítica y la inversión global

Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, destaca de acuerdo a Revista Chacra que “el mercado estaba muy influenciado por la geopolítica y por el pase de inversores desde bonos hacia metales preciosos”. Cuando la tensión entre Estados Unidos e Irán se moderó y el frente financiero se estabilizó, los fondos volvieron a maíz y trigo, donde anteriormente habían quedado muy vendidos.

Esta reactivación de la inversión internacional impulsa las exportaciones argentinas, que se benefician del aumento de la demanda global, permitiendo a los productores locales acceder a mercados con precios atractivos y consolidar posiciones en destinos tradicionales y emergentes.

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Maíz: demanda firme y comercialización acelerada

El maíz argentino muestra señales alentadoras, tanto a nivel local como global. Estados Unidos ya comprometió más del 80% de sus exportaciones proyectadas para la temporada, un nivel inusualmente alto para esta época del año, lo que genera presión positiva sobre los precios internacionales.

En Argentina, pese a que la condición del cultivo cayó al 46% en la categoría Buena/Excelente por estrés térmico, sigue siendo el mejor registro de los últimos cinco años a esta altura del ciclo. La comercialización también dio un salto: en una sola semana se vendieron 1,64 millones de toneladas, cubriendo el 13,7% de la producción estimada para 2025/26. Romano señala que “los maíces tempranos ya habían pasado la floración cuando se instaló la seca, dejando pisos de rinde más altos; el maíz tardío todavía puede recuperar producción si vuelven las lluvias en febrero”.

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Trigo: récord exportador y oportunidades de precio

El trigo se posiciona como el gran protagonista. Beneficiado por un dólar débil, problemas climáticos en el hemisferio norte y una cosecha récord local, Argentina está aumentando su participación en mercados tradicionales de Europa y el norte de África. El ritmo de embarques es histórico, con un line-up que alcanza 1,98 millones de toneladas, el doble del promedio para esta época del año.

Además, el aumento del precio del trigo ruso y las licitaciones de países como Túnez y Jordania reactivaron la demanda internacional. “Gracias a una cosecha récord y una estrategia exportadora muy agresiva, Argentina está logrando colocar trigo en destinos donde antes tenía menor presencia. Aunque los precios son bajos, el mercado se acercó a los 190 dólares por tonelada, lo que despertó ventas y consolidó un ritmo exportador inédito”, explica Romano. Con un saldo exportable estimado en 20 millones de toneladas, el trigo se consolida como el cultivo con mejores perspectivas para Argentina en 2026, seguido de un maíz que mantiene una base productiva firme.

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Perspectivas y relevancia para la economía argentina

La combinación de cosechas récord, demanda internacional sólida y estrategias comerciales activas posiciona al complejo cerealero argentino como un pilar de la economía nacional. Las divisas generadas permiten fortalecer la cadena productiva, garantizar precios competitivos para los productores y sostener la inversión en infraestructura agrícola y logística portuaria.

En este contexto, los cultivos de trigo y maíz no solo representan fuentes de ingresos inmediatos, sino que también son fundamentales para asegurar la competitividad y presencia de Argentina en los mercados internacionales. El rally actual de los granos marca un inicio de año auspicioso y deja en evidencia que el país tiene capacidad para consolidarse como proveedor confiable y estratégico, con ventajas tanto en volumen exportado como en calidad de los productos.