Trigo: un manejo en “tres pasos” muestra cómo el riego y la fertilización elevan los rindes
Un ensayo realizado en Córdoba mostró que la combinación de riego suplementario y fertilización nitrogenada puede generar incrementos significativos en el rendimiento del trigo. El estudio, desarrollado en el Campo Escuela de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), evaluó diferentes estrategias de manejo y comparó el desempeño de materiales genéticos bajo distintos niveles de intervención agronómica.
La investigación, realizada durante la campaña 2025/26 por Ricardo Héctor Maich (UNC) y Leticia Raquel Mir (INTA Marcos Juárez), propuso analizar el cultivo bajo un esquema conceptual de “tres pasos”. La analogía surge de la gastronomía: cultivar trigo en secano sería la “entrada”, sumar riego el “plato principal” y agregar fertilización el “postre”, es decir, el paso final que completa el potencial productivo del sistema.
Un ensayo para medir genética y manejo
El trabajo se enfocó en comparar un cultivar comercial moderno, DM Pehuén, con una línea experimental de “sangre antigua”, proveniente de un programa de selección recurrente que se desarrolló entre 1985 y 2019 en la UNC. Este programa partió de 16 variedades históricas de trigo registradas entre 1950 y 1980, sin incorporar nuevos genes externos durante más de cinco décadas.
El ensayo se sembró el 30 de abril de 2025 y evaluó tres densidades de siembra (100, 200 y 300 semillas viables por metro cuadrado), combinadas con tratamientos con y sin riego suplementario y con o sin fertilización nitrogenada. La dosis de urea aplicada fue de 200 kg por hectárea (equivalente a 92 kg de nitrógeno) al inicio del macollaje.
Durante el ciclo del cultivo se aplicaron cuatro riegos por manto que totalizaron 152,8 milímetros, mientras que las precipitaciones naturales durante la campaña alcanzaron 148,5 milímetros. Entre las variables analizadas se incluyeron rendimiento en grano, biomasa aérea, número de espigas y granos por metro cuadrado, peso de mil granos e indicadores de calidad industrial.

Primer paso: el trigo en secano
En la primera etapa del ensayo se evaluó el comportamiento del trigo sin riego ni fertilización adicional. Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas en rendimiento entre el cultivar moderno y la línea experimental.
Sin embargo, sí aparecieron contrastes en la calidad del grano. La línea experimental de sangre antigua presentó mejores parámetros de calidad industrial, con mayor contenido de proteínas y características que la posicionan como un trigo corrector apto para la panificación.
Segundo paso: riego sin fertilización
Cuando se incorporó riego suplementario de 152,8 milímetros, el trigo mostró un incremento productivo claro. En promedio, el rendimiento en grano aumentó un 15,5% respecto al cultivo en secano.
Los materiales evaluados continuaron mostrando rendimientos similares entre sí, aunque el cultivar DM Pehuén presentó mayor número de espigas por metro cuadrado, mientras que la línea experimental mantuvo más granos por espiga.

No obstante, el riego también tuvo un efecto secundario. Los parámetros de calidad industrial del grano se redujeron, especialmente el contenido de proteínas. En el caso de DM Pehuén, la caída fue suficiente como para afectar su capacidad de formar gluten, mientras que la línea experimental mantuvo mejores niveles relativos.
Tercer paso: riego más fertilización
El mayor salto productivo del trigo apareció cuando al riego se sumó fertilización nitrogenada con urea. En esta situación, el rendimiento en grano aumentó un 23,8% respecto al cultivo regado pero sin fertilizar.
En este escenario, el cultivar DM Pehuén mostró una fuerte respuesta productiva, superando las 600 espigas por metro cuadrado en algunos tratamientos. La línea experimental, por su parte, volvió a destacarse por su mayor número de granos por espiga.
En cuanto a la calidad del grano, la fertilización mejoró el perfil industrial de la línea experimental, mientras que el cultivar comercial no logró revertir completamente sus limitaciones en contenido de gluten.

Más rinde, pero con un costo en calidad
Los resultados generales del ensayo muestran que a medida que se reducen las limitantes del cultivo —mediante riego y fertilización— los rendimientos aumentan de forma sostenida. El máximo rendimiento del experimento se alcanzó cuando DM Pehuén fue regado y fertilizado con una densidad de 200 semillas viables por metro cuadrado, logrando 6.445 kilos por hectárea.
Sin embargo, el estudio también evidenció una tendencia conocida en la agronomía: a medida que crece el rendimiento, la calidad industrial del grano tiende a disminuir.
