Trigo en su mejor momento: una campaña histórica que marca un antes y un después
La campaña triguera 2025/26 quedará registrada como la más destacada de la historia agrícola nacional. Con 27,8 millones de toneladas cosechadas, el trigo no solo rompió todos los récords previos, sino que también consolidó un escenario de alta productividad sostenida en prácticamente todas las regiones del país. El cierre de la cosecha confirmó lo que ya se anticipaba en los informes preliminares: el cereal fue el gran protagonista del ciclo.
Este volumen histórico del trigo estuvo acompañado por rindes promedio excepcionales, que alcanzaron los 43,5 quintales por hectárea. La cifra representa un incremento superior al 50% respecto del promedio de las últimas cinco campañas, reflejando una combinación poco frecuente de condiciones climáticas favorables, buen manejo agronómico y estabilidad durante las etapas clave del cultivo.
Rindes sin precedentes en todo el país
Uno de los datos más relevantes de la campaña de trigo fue la consistencia de los rindes a nivel regional. Según el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, todas las zonas del área agrícola registraron valores superiores a sus promedios históricos, algo poco habitual en campañas de gran escala. Esta homogeneidad permitió sostener altos niveles productivos sin depender exclusivamente de regiones puntuales.
Además, el tramo final de la cosecha de trigo se desarrolló sin contratiempos climáticos significativos, lo que aseguró la recolección del potencial logrado durante el ciclo. La ausencia de eventos extremos en momentos críticos terminó de consolidar una campaña considerada extraordinaria por técnicos y analistas del sector.

La campaña gruesa, entre alertas y expectativas
Mientras el trigo cerró con números sobresalientes, la campaña gruesa muestra un escenario más complejo. En soja, la siembra alcanzó el 93,9% del área proyectada, con una condición general alentadora: el 95% de los lotes se mantiene en estado Normal a Bueno. Sin embargo, comienzan a observarse señales de alerta en el sur del área agrícola.
La disminución de la humedad en el perfil del suelo, especialmente en etapas iniciales de definición de rendimiento, podría condicionar el potencial del cultivo si no se registran lluvias en el corto plazo. Aunque el panorama aún no es crítico, la evolución climática será determinante en las próximas semanas.

Maíz y girasol: buen arranque, pero con riesgos latentes
En el caso del maíz, además del trigo y la soja, la implantación con destino a grano comercial llegó al 91,7% del área prevista. El maíz temprano atraviesa su período más sensible, con un 74% del área en etapa crítica y una condición mayormente favorable. No obstante, en zonas como el norte de La Pampa y el oeste bonaerense, la escasez de agua comienza a generar preocupación.
El girasol, por su parte, avanza lentamente en cosecha, cubriendo el 16,3% del área apta. Los rindes promedian 22,5 qq/Ha, con desempeños destacados en el norte de Córdoba. Aun así, la falta de precipitaciones en el sur del área agrícola ya impacta sobre la condición hídrica, dejando el resultado final sujeto a futuras lluvias.

Sorgo y balance general de la campaña
El sorgo granífero mostró un fuerte avance de siembra, alcanzando el 83,3% de las 900.000 hectáreas proyectadas. Aunque persisten retrasos en el NEA y NOA por excesos hídricos, en gran parte del país los lotes más tempranos ya ingresaron en floración con una condición general entre Buena y Normal.
En este contexto, el récord triguero funciona como un ancla positiva dentro de una campaña marcada por fuertes contrastes climáticos. El trigo aportó volumen, previsibilidad y estabilidad, mientras que la gruesa transita un equilibrio frágil entre excesos y déficits de agua. El desempeño excepcional del cereal de invierno deja una base sólida para el ciclo 2025/26, aunque el resultado final del año agrícola dependerá, en gran medida, de cómo evolucione el régimen de lluvias en los meses clave que se aproximan.
