Transportistas de granos profundizan protestas y advierten: “Trabajamos a pérdida”
La protesta de los transportistas de granos se intensificó en distintos puntos del país y ya genera preocupación en el circuito agroexportador. Con cientos de camiones detenidos y choferes apostados en rutas clave, el reclamo por una recomposición tarifaria urgente suma más de 50 horas sin resolución, en un conflicto que amenaza con escalar en los próximos días.
Uno de los focos principales se encuentra en el sudeste bonaerense, en la rotonda de la ruta 227 y la circunvalación camino a Quequén, donde desde el lunes a la madrugada se concentran miles de transportistas. En los accesos a Necochea y Quequén se formó una fila estática de alrededor de 2.000 camiones, cuyos conductores decidieron apagar los motores ante la imposibilidad de seguir trabajando con los actuales costos.
Reclamo por tarifas que cubran los costos
La medida de fuerza es impulsada por transportistas autoconvocados y por la Unión Nacional de Transportistas de Afines (Untra), quienes exigen una suba tarifaria de entre el 30% y el 35%. El objetivo es compensar el fuerte aumento del combustible, repuestos y otros insumos que impactan directamente en la rentabilidad del sector.
Según explicó Carlos Geneiro, secretario general de Untra, el ajuste es imprescindible para evitar que la actividad siga deteriorándose. “Sobre la tarifa vigente necesitamos entre un 30 y un 35% para poder cubrir los costos”, afirmó, y reclamó la intervención del Estado para garantizar valores de referencia.
El último incremento en las tarifas se registró en enero y fue del 12%, mientras que una propuesta reciente del sector acopiador del 10% fue rechazada por considerarse insuficiente. Los transportistas sostienen que los números actuales no reflejan el verdadero impacto de los costos operativos, lo que los obliga a trabajar a pérdida.

“Arrancar el camión es perder plata”
En las rutas, el malestar es evidente. Walter Valentini, uno de los transportistas que permanece en la protesta desde el inicio, resumió la situación a LA NACIÓN con crudeza: “Nosotros no queremos estar acá, queremos trabajar”.
Sin embargo, las condiciones actuales lo impiden. “Arrancar el camión hoy es salir a perder”, aseguran los choferes, que describen una ecuación económica cada vez más desfavorable. Según explican, un viaje que en teoría parece rentable termina multiplicando los costos reales.
“Facturás 100 kilómetros, pero terminás haciendo 250 entre ida, vuelta y maniobras. Eso nadie lo reconoce”, detalló Valentini. A esto se suman gastos crecientes como la verificación técnica obligatoria, que pasó de $220.000 a $500.000 en menos de un año.

Un conflicto que se expande en el país
El reclamo de los transportistas ya se replicó en múltiples provincias y continúa extendiéndose. Además de los puntos críticos en Buenos Aires, como General Villegas, América y Bahía Blanca, la protesta también se hizo visible en el sur de Córdoba, en localidades como Vicuña Mackenna, La Carlota y Huinca Renancó, así como en Santa Fe y Mendoza.
Los dirigentes del sector no descartan que el conflicto alcance la zona de Rosario, uno de los principales nodos de exportación de granos del país. Una eventual paralización en ese punto tendría un impacto directo en la logística agroindustrial, lo que aumenta la preocupación en la cadena.
Pedido de un sistema automático de actualización
Más allá de la suba inmediata, los transportistas reclaman la implementación de un mecanismo que permita ajustar automáticamente las tarifas en función del precio del gasoil. La intención es evitar retrasos y discrecionalidades en la actualización de los valores, garantizando previsibilidad para la actividad.
También piden que ese esquema se refleje de manera directa en la carta de porte, el documento que regula los viajes de carga. “No estamos pidiendo privilegios, sino un sistema claro y dinámico”, remarcaron.

Mientras la protesta continúa, los transportistas advierten que la situación se volvió insostenible. “Nos estamos fundiendo trabajando”, repiten los choferes, que aseguran no tener margen para seguir operando bajo las condiciones actuales.
El conflicto pone en evidencia las tensiones dentro de la cadena agroindustrial y abre un interrogante sobre su impacto en plena campaña. Por ahora, sin acuerdo a la vista y con las rutas ocupadas, el transporte de granos enfrenta uno de sus momentos más críticos de los últimos años.
