El transporte de cargas sumó su segundo aumento en 2026 y acumula 4,4% en el año


El transporte de cargas inició 2026 con un nuevo ajuste que vuelve a tensionar la estructura de costos del sector agroindustrial. Según el último relevamiento de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), el Índice de Costos del Transporte (ICT) registró en febrero una suba mensual del 2,28%, confirmando que los principales componentes de la actividad continúan en alza.

Con este resultado, el indicador acumuló un incremento del 4,4% en el primer bimestre del año, mientras que la variación interanual alcanzó el 37,2%. En un sector donde los costos impactan de manera directa en la cadena productiva, estos valores funcionan como referencia clave para la actualización de tarifas en todo el país y para la negociación entre transportistas y cargadores.

Peajes y gastos generales, al frente de los aumentos

Detrás del promedio mensual, el rubro peajes fue el que mostró el salto más significativo, con un alza del 13,3%, producto de nuevos ajustes en corredores nacionales y en los accesos a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, ya se anticipan nuevas subas para marzo en los accesos a CABA, lo que podría mantener la presión sobre este componente del transporte de cargas en el corto plazo.

En paralelo, los gastos generales aumentaron un 6,83%, impulsados principalmente por actualizaciones de precios mayoristas en distintos servicios. Aunque suele quedar en segundo plano frente al combustible, este rubro tiene incidencia directa en la estructura operativa diaria de las empresas, desde servicios administrativos hasta costos indirectos que impactan en la rentabilidad.

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Combustible y contexto internacional

El gasoil, uno de los principales insumos de la actividad, subió 2,77% en febrero, luego de haber acumulado un incremento cercano al 45% durante 2025. Si bien el ajuste mensual fue moderado en comparación con otros períodos, el combustible continúa siendo uno de los factores más sensibles para el sector, dado su peso en la estructura de costos totales.

A esto se suma un riesgo latente vinculado al precio internacional del petróleo. La profundización del conflicto en Medio Oriente podría generar nuevas presiones alcistas, trasladándose eventualmente al valor del gasoil en el mercado interno. En un escenario de volatilidad externa, el transporte de cargas queda expuesto a variaciones que pueden alterar la previsibilidad financiera.

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Otros componentes y marco regulatorio

El resto de los rubros mostró variaciones más acotadas. El costo del personal de conducción aumentó 1%, correspondiente a la última cuota del acuerdo paritario del CCT 40/89. En tanto, el costo financiero se incrementó 0,79%, las reparaciones 0,42% y los seguros 0,32%. Por el contrario, lubricantes, neumáticos, material rodante y patentes y tasas no registraron cambios respecto de enero.

En el plano regulatorio, el Gobierno volvió a postergar la actualización plena de los impuestos al combustible. La medida, que se difiere desde mayo de 2024, fue extendida hasta marzo de 2026, manteniendo la incertidumbre sobre el impacto futuro en el precio del gasoil. Esta definición resulta clave para el transporte de cargas, ya que una actualización impositiva podría trasladarse rápidamente a los surtidores y, por ende, al ICT.

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Recuperación limitada y debate tarifario

Desde el sector advierten que el transporte de cargas atraviesa una recuperación todavía limitada tras la recesión de 2024, en un contexto de desaceleración económica y menor dinamismo en algunos segmentos productivos. A esto se suman el deterioro de la infraestructura vial y las posibles subas del combustible, factores que presionan sobre los costos operativos y reducen márgenes.

Con un Índice de Costos que marca un comienzo de año en alza y con componentes que podrían acelerarse en los próximos meses, la discusión por la actualización de tarifas vuelve a instalarse de manera recurrente. La logística es un eslabón central para la competitividad del agro y la industria, y cualquier variación en sus costos impacta de forma directa en el precio final de los productos.

En este escenario, el transporte de cargas enfrenta el desafío de sostener su operatividad y rentabilidad en un entorno de alta sensibilidad a variables internas y externas. Si el contexto internacional presiona sobre el petróleo y la infraestructura continúa deteriorándose, mover la producción podría convertirse nuevamente en un factor decisivo para la competitividad argentina en 2026.