La Tormenta de Santa Rosa 2025 llegará este fin de semana

La tradición popular volverá a cumplirse: la Tormenta de Santa Rosa hará su aparición puntual este 30 de agosto, según confirmó el pronóstico semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). El informe señala que se esperan precipitaciones de variada intensidad, concentradas principalmente sobre el centro-este del área agrícola, mientras que el resto del país tendrá aportes más escasos.
El dato no es menor: la festividad católica en honor a Santa Rosa de Lima, que se celebra cada 30 de agosto, suele asociarse con tormentas intensas en buena parte de Sudamérica. Y aunque la meteorología moderna advierte que no existe una relación científica entre la fecha y los fenómenos climáticos, lo cierto es que, año tras año, alrededor de esa jornada suelen registrarse episodios de lluvias o vientos fuertes.
Santa Rosa: un clásico que preocupa al campo
En esta edición 2025, la tormenta se presenta en un contexto delicado: el centro de la provincia de Buenos Aires atraviesa graves inundaciones, con más de un millón de hectáreas bajo agua y la actividad agropecuaria prácticamente paralizada. En ese sentido, nuevas lluvias sobre zonas ya afectadas no son una buena noticia.
“La tradicional Tormenta de Santa Rosa apunta a concentrarse sobre el centro-este del área agrícola, dejando al resto con aportes escasos, lo que augura una temporada primavero-estival algo deficitaria y con fuertes calores”, advierte la Bolsa porteña en su perspectiva agroclimática semanal.
El informe coincide con lo anticipado días atrás por la Oficina de Riesgo Agropecuario, que también había señalado el riesgo de precipitaciones importantes en áreas donde los excesos hídricos ya generan complicaciones.
¿Qué anuncia la tormenta?
La sabiduría popular le atribuye a la Tormenta de Santa Rosa un carácter predictivo sobre la temporada que se inicia. Si las lluvias son abundantes y generales, se espera una primavera-verano sobre la media; si son moderadas y bien distribuidas, el panorama tiende a ser normal; si en cambio se presentan irregulares, pueden anticipar una campaña marcada por perturbaciones.
Este año, según la BCBA, se perfila la tercera opción: un desarrollo irregular, con precipitaciones concentradas en una zona reducida y escasez en gran parte del territorio. Esto refuerza la idea de un ciclo primavero-estival con déficits hídricos y temperaturas elevadas.

Frío primero, calor después
La perspectiva climática de los próximos días arranca con el predominio de vientos polares, que mantendrán las temperaturas algo por debajo de los valores normales en la mayor parte del país, con excepción del extremo norte, donde se registrarán marcas por encima del promedio.
Luego, el escenario cambiará con rapidez: los vientos del trópico retornarán, impulsando temperaturas superiores a lo normal. En el norte del área agrícola podrían darse incluso focos de calor intenso, mientras que el centro y el sudoeste mostrarán valores más cercanos a lo habitual.
En cuanto a las temperaturas mínimas, se esperan registros por debajo de 0°C con heladas en zonas serranas del NOA y Cuyo, mientras que el litoral y el NEA tendrán marcas por encima de los 10°C. Las máximas, en cambio, superarán los 25°C en gran parte del norte, con focos de más de 35°C. En contraste, el sur bonaerense y el sudeste del Uruguay no pasarán de los 20°C.

Lluvias desiguales
El pronóstico de precipitaciones muestra también un patrón contrastante:
- En el oeste del área agrícola argentina y gran parte de Paraguay se prevén lluvias escasas o nulas.
- En la Mesopotamia, Chaco, nordeste pampeano y Uruguay, se esperan acumulados de entre 10 y 25 milímetros, considerados moderados a abundantes.
- En la Cordillera Sur, los aportes serían bajos, con algunos focos de valores moderados.
Una advertencia para la campaña
Aunque los especialistas aclaran que la “señal” de Santa Rosa no tiene un valor absoluto, la Bolsa porteña advierte que conviene tenerla en cuenta como alerta temprana. Un verano con lluvias desiguales y calor intenso puede comprometer los rendimientos agrícolas y la estabilidad productiva, especialmente en un año donde la humedad ya es un problema en amplias regiones.

Así, entre la tradición y la ciencia, la Tormenta de Santa Rosa 2025 se convierte en un recordatorio de la incertidumbre climática que enfrenta el campo argentino en cada campaña: un desafío constante que obliga a seguir de cerca la evolución del tiempo.