Del descarte a la estrategia: cómo la genética y el Beef on Dairy pueden transformar la rentabilidad del tambo
En los sistemas lecheros modernos, el descarte de vacas ya no puede basarse únicamente en la observación o en la experiencia cotidiana del personal de campo. Especialistas del sector sostienen que esta decisión debe transformarse en una herramienta de gestión económica capaz de mejorar la eficiencia y la rentabilidad del tambo. En esa línea, el experto Albert De Vries propone un cambio de enfoque que integra genética, análisis de datos y estrategias reproductivas como el modelo Beef on Dairy.
El especialista en Ciencia Animal de la Universidad de Florida participará como conferencista en las Jornadas Lecheras Nacionales 2026, que se realizarán el 12 y 13 de mayo en la Sociedad Rural de San Francisco, en el marco de TodoLáctea. Allí planteará que la gestión del rodeo requiere pasar de decisiones intuitivas a un modelo estratégico sustentado en información productiva y económica.
De la intuición al análisis económico
Durante décadas, muchas decisiones en el tambo se tomaron a partir de la experiencia y la observación directa de los animales. Sin embargo, este enfoque resulta cada vez más limitado frente a la complejidad del negocio lechero actual.
“Durante mucho tiempo, las decisiones se tomaron mirando la vaca y confiando en la experiencia del operario. Hoy eso no alcanza”, advierte De Vries. Según su planteo, cada animal del tambo debe evaluarse considerando su valor económico potencial, integrando variables productivas, reproductivas y genéticas.
Este cambio implica abandonar las decisiones basadas en percepciones para adoptar un modelo respaldado por datos. El objetivo es identificar con precisión qué vacas deben generar reemplazos y cuáles conviene descartar, mejorando la eficiencia del sistema productivo del tambo.

El Mérito Neto como indicador clave
Uno de los pilares de este enfoque es el uso del índice conocido como Mérito Neto (Net Merit). Este indicador permite estimar el valor económico esperado de un animal a lo largo de su vida productiva, teniendo en cuenta distintos factores que influyen en la rentabilidad.
Para el especialista, la selección genética del rodeo del tambo debe basarse en indicadores objetivos y no en apreciaciones subjetivas. Esto permite determinar qué vacas poseen mayor potencial para producir futuras generaciones más eficientes.
En la práctica, esta estrategia acelera el progreso genético del rodeo. El uso de semen sexado en vaquillonas y vacas de primera lactancia —las de mayor potencial— permite concentrar la reproducción en los mejores animales, lo que impacta directamente en la rentabilidad futura.

Beef on Dairy: transformar un subproducto en ingreso
Otro de los conceptos centrales del modelo es la incorporación del sistema Beef on Dairy. Esta estrategia consiste en utilizar genética de razas de carne en vacas lecheras con menor mérito genético, evitando producir reemplazos que no aportarán mejoras al rodeo del tambo.
La clave está en el valor de mercado. Existe una diferencia importante entre el precio de un ternero macho lechero y el de un animal cruzado con genética de carne, lo que abre una oportunidad económica para los productores.
Según De Vries, aprovechar esa brecha de precios permite convertir un subproducto tradicionalmente de bajo valor en una fuente adicional de ingresos, mejorando el resultado global del tambo.

Fertilidad y control de reemplazos
La elección del tipo de semen también debe considerar la fertilidad de cada vaca. Utilizar semen sexado en animales con baja probabilidad de concepción puede resultar costoso, por lo que en esos casos el uso de semen de carne suele ser una alternativa más eficiente.
Otro punto clave es el control del número de reemplazos. Muchos sistemas producen más vaquillonas de las que realmente necesitan, lo que genera costos adicionales de recría y afecta el flujo de caja del establecimiento.
Por eso, el especialista recomienda calcular con precisión cuántas terneras se requieren para sostener el sistema productivo del tambo. Para hacerlo es necesario contemplar todas las pérdidas posibles, como abortos, mortandad neonatal o animales que no llegan al parto.
