La soja y el maíz enfrentan el desafío del agua en la zona núcleo
La soja de primera y segunda y los maíces tardíos y de segunda atraviesan días cruciales en la zona núcleo, donde el déficit hídrico de enero dejó secuelas importantes. Según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el área de soja de primera en condiciones regulares a malas subió al 20%, mientras que la llegada de lluvias en las últimas horas y la previsión de nuevos eventos alivian parcialmente la situación y renuevan las expectativas para los rindes.
Semana con lluvias intermitentes y pronósticos alentadores
Durante jueves se registraron chaparrones y tormentas aisladas, mientras que a partir del lunes se espera el pasaje de un frente frío, con precipitaciones principalmente en el oeste de la región. Hacia el miércoles, la probabilidad de lluvias aisladas volverá a aumentar. El consultor Elorriaga destacó que “la convalidación de estos pronósticos significaría el comienzo de una normalización del patrón pluvial de febrero”.
En la última semana, la distribución de las precipitaciones fue desigual: el sudeste de Santa Fe sigue siendo el epicentro de la sequía, mientras que zonas como Pergamino recibieron 52 mm, y en Teodelina cayeron entre 15 y 20 mm, considerados como “milímetros salvadores” por los técnicos, que estiman que permiten al cultivo avanzar al menos 10 días en su desarrollo.

Soja de primera: entre estrés hídrico y recuperación
El estrés termo hídrico aumentó en 5 puntos porcentuales el área de soja de primera en condiciones regulares a malas. Actualmente, el 42% de los cuadros está en buenas condiciones, el 35% en muy buenas y solo el 3% excelente. En cuanto al estado fenológico, el 75% se encuentra en fructificación (R3-R5), el 15% inició la formación de semilla (R5) y un 10% continúa en floración (R2).
Las zonas más afectadas se concentran en la franja central y el este, donde se proyecta una caída del rinde potencial del 20 al 40%, mientras que el resto del área podría registrar pérdidas cercanas al 10%. Los técnicos coinciden en que es urgente recibir 10 a 15 mm adicionales para consolidar los pronósticos de rinde antes de los próximos eventos de lluvia previstos.
Soja de segunda: pérdidas significativas y necesidad de agua
En la soja de segunda, el 30% de los lotes está en condiciones regulares a malas, un 35% bueno, 30% muy bueno y 5% excelente. La falta de agua detuvo el crecimiento de muchas plantas, que no lograron cerrar los surcos ni superar la altura de la paja de trigo.

En localidades como Bigand, algunos lotes están prácticamente marchitos, con pérdidas de más del 30% del potencial de producción, mientras que en María Susana el recorte llega al 20%. Por el contrario, áreas de Carlos Pellegrini y Teodelina aún mantienen capacidad de expresar gran parte del potencial, pero dependen de lluvias inmediatas.
Maíz tardío y de segunda: 200.000 hectáreas en riesgo
El maíz tardío y de segunda es el cultivo más comprometido, con estado regular a malo en gran parte del centro-sur santafesino y sin haber ingresado aún en floración. Las zonas de Aldao, Figuera, San Jerónimo y Carlos Pellegrini enfrentan recortes de hasta el 50%, mientras que en Teodelina el estrés hídrico ya se refleja en las panojas.
Por su parte, en el noroeste bonaerense, como Junín, los cultivos prácticamente no sufrieron los días de calor extremo ni déficit hídrico, y en Pergamino se espera una recuperación parcial tras las lluvias recientes.

Maíz temprano: rinde medio de 108 qq/ha pese a la sequía
El maíz temprano entra en la recta final del ciclo y la cosecha se adelantará unos 15 días, con un contenido de humedad del 20% en algunos lotes. En María Susana, los primeros cuadros cosechados presentan rindes entre 103 y 117 qq/ha, mientras que hacia el sur de Rosario, en sectores como Sanford, los rindes varían entre 65 y 90 qq/ha, reflejando plenamente el impacto del déficit hídrico sobre el llenado de granos y el periodo crítico del cultivo.
La región núcleo enfrenta un escenario mixto: la soja de primera comienza a recuperar potencial gracias a lluvias recientes, mientras que la soja de segunda y el maíz tardío muestran niveles de estrés hídrico críticos. La llegada de nuevos eventos pluviales será clave para minimizar pérdidas y definir rindes en un mes decisivo para la campaña 2026.
