Sequía histórica en el centro del país: maíz y soja sufren pérdidas de hasta el 50%
La campaña de granos gruesos 2025/26 atraviesa uno de sus momentos más delicados en el centro del país. La sequía debido a falta de lluvias durante diciembre y enero, combinada con alta radiación y temperaturas elevadas, ya provoca pérdidas significativas en maíz y soja, especialmente en los cultivos de siembra temprana —septiembre para el maíz y octubre para la soja— en el sur de Córdoba y el norte de Buenos Aires. Productores y analistas coinciden en que las próximas lluvias serán determinantes, proyectadas para esta semana, aunque advierten que parte del daño ya es irreversible.
En Río Cuarto, el productor David Tonello describió de acuerdo a La Nación una situación crítica: lotes perdidos, caídas de rendimiento del 30 al 40% y maíces de primera que pasaron de prometer rindes récord a no ser cosechables. “Hay zonas muy buenas y otras realmente complicadas. Esta no es como la sequía de 2012, algo se va a trillar, pero el daño es importante”, explicó. Por su parte, Ernesto Monchietti señaló que la radiación solar fue un factor clave: “Si bien no hemos tenido un clima extremo de temperaturas, la radiación solar que hemos sentido es fuertísima”.
Vicuña Mackenna y la estrategia de reservas
En la zona de Vicuña Mackenna, el productor Sebastián Laborde estimó pérdidas de rinde del 40 al 50% en maíz temprano producto de la sequía, aun después de una lluvia reciente de 50 mm que apenas logró amortiguar la situación. “No fue salvadora. El maíz tardío todavía está en carrera, pero depende de que vuelva a llover”, indicó. Además, alertó por el riesgo de heladas tempranas a partir del 8 de febrero, un factor que podría agravar el escenario en el sur de Córdoba, La Pampa y el oeste bonaerense.
La sequía también impacta en el sistema ganadero. “Las pasturas están muy restringidas, las alfalfas no responden y muchos productores decidieron picar el maíz de primera para hacer reservas forrajeras”, dijo Laborde. Muchos productores optaron por esta medida ante la inviabilidad de cosechar grano, asegurando al menos reservas forrajeras para el ganado. En paralelo, la soja recién está largando chaucha, aunque en Río Cuarto el estrés térmico ya provocó aborto de vainas, y los productores advierten que se ha perdido buena parte de las chauchas de mayor producción.

Heterogeneidad en Córdoba: del sur al norte
En el centro y sudeste cordobés, la situación de la sequía varía de sur a norte. Gustavo Romagnoli, productor de la región de Unión, Marcos Juárez y San Martín, precisó que los maíces tempranos son los más comprometidos, con pérdidas del 10 al 15% en Monte Buey, que escalan al 30 o 40% en zonas como Cintra, Bell Ville y Villa María. En muchos casos, los lotes ya fueron destinados a ensilaje por daños en pleno llenado de grano.
En soja de primera, el panorama es más variable, pero ya se observan pérdidas del 20 al 30%, especialmente hacia el norte provincial. La soja de segunda y los maíces tardíos aún conservan potencial, aunque “necesitan lluvias en el corto plazo”, advirtió Romagnoli. Según Jennifer Demarchi, analista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, la campaña muestra una heterogeneidad inusual, con lluvias más favorables en el norte provincial y fuertes déficits en el sur.

Expectativas por lluvias y perspectivas de rinde
En girasol, pese a la sequía, los primeros datos son más alentadores: un promedio estimado de 24,6 quintales por hectárea, con un 11% del área cosechada, considerado un desempeño bueno para Córdoba. Las lluvias recientes generaron expectativas de recuperación, especialmente para soja y maíces de segunda, aunque “los maíces tempranos ya resignaron parte de su potencial”, advirtió Demarchi.
Gustavo López, analista de Agritrend, alertó que las estimaciones actuales de 61 millones de toneladas para maíz y 52 para soja “parecen difíciles de alcanzar” a causa de la sequía. Sin embargo, añadió que aún hay tiempo para acercarse a cifras más cercanas a 58 y 49 millones, respectivamente, si se registran lluvias en esta semana.

En Pergamino y el norte bonaerense, Jorge Josifovich detalló que entre fines de diciembre y enero las precipitaciones oscilaron entre apenas 4 y 24 mm, muy por debajo de lo necesario. Los maíces sembrados a mediados de septiembre “se salvan” con pérdidas de 5 a 10%, mientras que los plantados a fines de septiembre y principios de octubre podrían resignar hasta el 30% del rinde esperado a causa de la sequía.
En soja de primera, el cultivo ya se encuentra en estados reproductivos R3-R4, y la falta de agua provocó pérdida de flores y vainas, con riesgo de granos chicos si no se registran lluvias superiores a los 30 mm en los próximos días. La soja de segunda, que el año pasado logró recuperarse, enfrenta hoy un escenario más ajustado y depende fuertemente del clima de febrero.
