Estudian semillas nativas para restaurar ambientes del Río de la Plata
La restauración de los ambientes ribereños del Río de la Plata enfrenta un desafío central: la escasa disponibilidad de semillas viables de especies nativas. En ese contexto, un estudio realizado por el Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar (IPAF) Pampeano del INTA analizó el comportamiento de semillas de chal-chal (Allophylus edulis) y otras especies características de la Selva Marginal, con el objetivo de mejorar su reproducción y disponibilidad para proyectos de restauración ecológica.
La investigación determinó que las semillas de chal-chal pierden rápidamente su capacidad de germinar cuando disminuye su contenido de humedad, lo que obliga a sembrarlas inmediatamente después de ser recolectadas. Este hallazgo resulta clave para viveristas y programas de restauración, ya que permite ajustar los protocolos de recolección, almacenamiento y siembra para garantizar la propagación de la especie.
Los ensayos realizados por el equipo del INTA mostraron resultados contundentes. Las semillas frescas, recolectadas en diciembre, alcanzaron una tasa de emergencia del 61,38%, mientras que aquellas almacenadas durante un año no registraron germinación. Incluso en los casos en que las semillas se sembraron con niveles intermedios de humedad —entre el 54,5% y el 65%— el porcentaje de nacimientos se redujo al 11% o directamente a cero, evidenciando la alta sensibilidad de esta especie a la deshidratación.

Restaurar la biodiversidad
Los ambientes ribereños del Área Metropolitana de Buenos Aires constituyen un mosaico ecológico donde convergen pastizales pampeanos, talares y montes ribereños, ecosistemas que hoy presentan distintos grados de degradación. La expansión urbana, los rellenos costeros y diversas actividades productivas han modificado profundamente estos espacios naturales.
En ese contexto, las especies vegetales nativas cumplen funciones ecológicas esenciales. Además de contribuir a la biodiversidad, ayudan a regular los excesos hídricos, favorecen la recarga de acuíferos y conforman corredores biológicos que facilitan el desplazamiento de la fauna y la regeneración natural de la vegetación.
Sin embargo, uno de los principales obstáculos para su recuperación es la escasa oferta comercial de semillas de especies autóctonas. Esto obliga a que gran parte de la producción dependa del trabajo de viveristas y recolectores especializados, quienes recorren el territorio en busca de frutos maduros y deben conocer con precisión la fenología de cada planta.
La investigación del INTA aporta herramientas para revertir esta limitación, ya que permite mejorar la eficiencia en la recolección y multiplicación de plantas nativas, un aspecto clave para ampliar la disponibilidad de ejemplares destinados a proyectos de restauración.

Cómo se multiplican las nativas
A pesar de las particularidades que presentan muchas especies autóctonas, los especialistas destacan que su propagación no requiere necesariamente infraestructura compleja. Según Miranda, la ventaja principal es que estas plantas ya están adaptadas a las condiciones climáticas y ambientales del territorio.
“Las nativas están adaptadas a las condiciones locales”, explicó el investigador, quien agregó que muchos viveros pueden funcionar de manera sencilla, incluso bajo la sombra de un árbol, siempre que se respeten los cuidados básicos de reproducción.
El estudio también detalla los principales métodos de multiplicación utilizados en viveros. Por un lado, la reproducción asexual o clonal, que permite obtener plantas genéticamente idénticas a la madre. Por otro, la reproducción sexual a partir de semillas, fundamental para mantener la diversidad genética de las poblaciones.
En algunos casos, las semillas requieren tratamientos pregerminativos específicos. Entre ellos se destacan la hidratación, la escarificación o la estratificación, técnicas que ayudan a activar el desarrollo del embrión o a romper las cubiertas externas impermeables que dificultan la germinación.

Un insumo para la restauración ecológica
Los resultados de la investigación subrayan la importancia de desarrollar protocolos específicos de manejo para cada especie nativa, especialmente para aquellas cuyas semillas presentan una viabilidad limitada, como ocurre con el chal-chal.
Contar con información precisa sobre los tiempos de recolección, los niveles de humedad adecuados y las técnicas de siembra permite aumentar significativamente la producción de plantines en viveros, un recurso indispensable para los programas de recuperación ambiental.
De esta manera, el trabajo realizado por el IPAF Pampeano del INTA sienta bases técnicas para fortalecer los planes de restauración ecológica en las costas del Río de la Plata, una región donde la presión urbana y productiva ha transformado gran parte de los ecosistemas originales.
