Riesgo y cobertura en el agro: cómo evolucionó el seguro agrícola argentino
La agricultura argentina enfrenta una exposición constante a riesgos climáticos que generan incertidumbre sobre los resultados productivos y económicos. Sequías, granizos, heladas y excesos de lluvias son amenazas recurrentes que obligan a los productores a combinar estrategias de manejo con herramientas financieras que protejan su capital. En este escenario, el seguro agropecuario se consolida como un instrumento clave para transferir riesgos a entidades especializadas y asegurar la continuidad de la producción.
Un análisis de la evolución del sector asegurador agropecuario y forestal realizado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), basado en los datos de la Superintendencia de Seguros de la Nación entre 2003 y 2024, revela un crecimiento sostenido de la superficie cubierta y cambios estructurales en la composición de cultivos asegurados. La superficie agrícola protegida pasó de 11 millones de hectáreas en 2003 a 23,5 millones en 2024, duplicando su extensión y consolidando al seguro como una práctica cada vez más generalizada en el campo argentino.
Cambios en la composición de cultivos asegurados
Hasta 2020, las oleaginosas, principalmente soja, concentraban la mayor parte de la superficie cubierta. A partir de ese año, se produjo un giro: los cereales, como trigo y maíz, pasaron a liderar la cobertura, alcanzando en 2024 un 59% de la superficie asegurada frente al 40% de oleaginosas. A pesar de que la soja mantiene el mayor número absoluto de hectáreas aseguradas, el trigo es históricamente el cultivo con mayor proporción cubierta, debido a su alta exposición al granizo durante los meses de noviembre y diciembre.

El caso del maíz es particularmente notable: mientras que hasta 2019 la cobertura de seguro representaba un 33% del área sembrada, entre 2020 y 2024 trepó hasta el 92%, el valor más alto de toda la serie histórica. Esto refleja una mayor propensión de los productores a asegurar cultivos estratégicos ante eventos climáticos extremos.
Prima, capital asegurado y siniestralidad
En términos económicos, los cultivos perennes presentan primas por hectárea significativamente más altas que los anuales: 316,8 mil pesos frente a 25,4 mil pesos en promedio. Entre los cultivos anuales, la soja pasó a liderar el ranking de costos por hectárea desde 2020, seguida por el trigo y el maíz. La relación siniestros/prima muestra, además, que el trigo es el cultivo más volátil, con picos en 2016, 2019, 2023 y 2024, mientras que soja y maíz exhiben trayectorias más estables.
En cuanto al capital asegurado, la soja lidera con 1,3 millones de pesos por hectárea en 2024, seguida por trigo y maíz. Este indicador refleja no solo la importancia económica del cultivo, sino también la necesidad de proteger inversiones significativas frente a riesgos externos.

Granizo, multirriesgo y nuevos instrumentos
El seguro contra granizo se mantiene como la cobertura predominante, aunque su participación pasó del 87% en 2022 al 67% en 2024, mientras que las pólizas con adicionales muestran una recuperación del 19%. Los seguros multirriesgo y paramétricos permanecen marginales, aunque proyectos innovadores, como el seguro público-privado de Córdoba vinculado a buenas prácticas agrícolas, demuestran el potencial de coberturas integrales que combinan monitoreo satelital y respaldo internacional para más de 500.000 hectáreas de soja y maíz.
El costo promedio de las primas por póliza aumentó en los últimos años, impulsado por mayores niveles de siniestralidad, aunque las coberturas con adicionales lograron mantener un precio competitivo frente al seguro simple de granizo.

El seguro agropecuario como herramienta de gestión
El análisis demuestra que, si bien el monto total de primas y el capital asegurado han crecido de manera sostenida, la participación de los seguros agropecuarios dentro del mercado global del seguro argentino sigue siendo modesta, con apenas 2,18% en promedio entre 2010 y 2015 y un repunte histórico en 2024. La cantidad de pólizas también alcanzó récord ese año, con 188.584 contratos emitidos.
El seguro agrícola cumple un rol esencial al permitir transferir riesgos climáticos a entidades especializadas, aportando certidumbre en una actividad con alta variabilidad de resultados. En un contexto de cambio climático y eventos extremos más frecuentes, fortalecer estos instrumentos no solo protege el patrimonio de los productores, sino que garantiza la continuidad de un sector que representa cerca del 20% del PBI y del empleo privado del país.
