Por la zurda de Juanfer, River ilusiona y manda en el arranque del 2026


River volvió a sonreír en el Monumental y lo hizo de la mano de su futbolista más talentoso. Con dos goles de Juan Fernando Quintero, el equipo de Núñez venció 2-0 a Gimnasia y Esgrima La Plata, sumó su segunda victoria consecutiva y se mantiene como líder con puntaje ideal en la Zona B del Torneo Apertura 2026. Más allá del resultado, el funcionamiento y el clima que se vivió en el estadio refuerzan la sensación de que el Millonario empieza a reconstruir su identidad tras un 2025 para el olvido.

El regreso del público al Monumental después de casi tres meses fue un factor clave. Aplausos, ilusión renovada y una comunión entre equipo e hinchas marcaron una noche muy distinta a la de fines de 2025, cuando los silbidos dominaban el ambiente. Esta vez, River se fue ovacionado y con la certeza de que el camino elegido empieza a dar señales positivas.

Juanfer, el arquitecto del juego

El colombiano volvió a demostrar por qué es el cerebro del equipo. Con un tiro libre exquisito y una definición de primera, Quintero destrabó un partido que River dominaba, pero que le costaba cerrar. Incluso con un hombre de más, al equipo le faltaba precisión en los últimos metros, un problema que el 10 resolvió con jerarquía.

Más allá de los goles, Quintero fue el dueño del ritmo y las decisiones. Pidió la pelota, se hizo cargo de la conducción y contagió confianza a sus compañeros. Su sociedad creciente con Tomás Galván le dio fluidez al circuito ofensivo y dejó en claro que, con el colombiano en plenitud, River tiene un diferencial que pocos equipos pueden igualar.

River, Gimnasia, Quintero

Cimientos firmes desde el banco

La decisión del entrenador de repetir la formación por primera vez desde mayo del año pasado no fue casual. Buscar continuidad y solidez fue el mensaje hacia el plantel, y la respuesta en el campo fue positiva. La expulsión infantil de Panaro en Gimnasia simplificó el escenario, pero River ya había mostrado superioridad antes de jugar con uno más.

En ataque, Facundo Colidio alternó buenas y malas, aportando la asistencia del segundo gol pero también decisiones apresuradas. Sebastián Driussi, por su parte, sigue sin reencontrarse con la red, aunque compensa con sacrificio. En ese contexto, la aparición salvadora de Quintero fue clave para inclinar definitivamente la balanza.

Intensidad, despliegue y liderazgo

Por las bandas, River mostró energía y compromiso. Matías Viña fue un motor incansable por la izquierda, llegando al fondo y retrocediendo con la misma intensidad, mientras que Gonzalo Montiel volvió a ser una garantía por la derecha. En el mediocampo, Fausto Vera levantó su nivel y Ánibal Moreno se afirmó como el patrón del equipo.

En defensa, Lucas Martínez Quarta asumió el rol de líder, ordenando la última línea y animándose incluso a romper hacia adelante. Aunque Lautaro Rivero tuvo algunas imprecisiones poco habituales, el fondo respondió con autoridad y sostuvo el arco en cero, un dato que empieza a repetirse.

River, Gimnasia

Seguridad bajo los tres palos y un futuro exigente

La ausencia de Franco Armani parecía un problema, pero Santiago Beltrán respondió con seguridad en las pocas intervenciones que tuvo. Con serenidad y buenos reflejos, el arquero suma confianza y, de repetir ante Rosario Central, podría llegar a las tres vallas invictas en el Gigante de Arroyito.

River cerró la noche con números alentadores: seis puntos sobre seis, dos triunfos merecidos y el fin de una racha negativa en casa. Más importante aún, recuperó sensaciones, identidad y entusiasmo. Ahora, en Rosario, tendrá una verdadera prueba de fuego para confirmar que este comienzo ideal no es casualidad, sino el inicio de algo más grande.