SENASA actualiza el Renfo y avanza en la simplificación de los trámites fitosanitarios
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) dio un paso clave en la modernización de su sistema regulatorio al publicar la Resolución 64, que actualiza el marco integral del Registro Nacional Fitosanitario de Operadores de Material de Propagación, Micropropagación y/o Multiplicación Vegetal (Renfo). La medida apunta a simplificar trámites, optimizar la gestión sanitaria y brindar mayor previsibilidad a los operadores del sector vegetal.
La nueva normativa, publicada en el Boletín Oficial, se enmarca en una estrategia de fortalecimiento del control fitosanitario con un enfoque moderno y eficiente. El eje central es la adopción de un sistema basado en el análisis de riesgo, que permite asignar obligaciones y controles en función del impacto sanitario real de cada actividad.
Un nuevo marco normativo con enfoque en riesgo
La Resolución 64 reemplaza a la Resolución SENASA 1678/2019 y deja sin efecto la Resolución 221/2024, consolidando en un solo cuerpo normativo los lineamientos que rigen el funcionamiento del Renfo. El objetivo principal es ordenar, actualizar y hacer más eficiente el esquema de registro, adecuándolo a las necesidades actuales del sector productivo.
El nuevo enfoque sobre el Renfo introduce un análisis de riesgo fitosanitario como criterio central para la planificación de las acciones sanitarias. Esto permite al SENASA focalizar recursos donde el riesgo es mayor, al tiempo que reduce exigencias innecesarias para actividades de menor impacto, mejorando así la relación entre control y eficiencia.

Simplificación administrativa y vigencias ajustadas
Uno de los cambios más valorados por los operadores es la simplificación del proceso de inscripción y renovación en el Renfo. La normativa ajusta la vigencia del registro de acuerdo con la actividad que realiza cada operador, lo que reduce cargas administrativas y facilita el cumplimiento normativo.
Este esquema flexible reconoce la diversidad de actores que integran la cadena de producción vegetal y busca evitar trámites uniformes que no reflejan la realidad de cada actividad. La adecuación de plazos y requisitos permite una gestión más racional, alineada con el nivel de riesgo y el tipo de operación registrada.
Digitalización y gestión más eficiente
Otro eje central de la actualización del Renfo es la integración de los procesos de inscripción y actualización de datos en plataformas digitales oficiales. Esta digitalización promueve una gestión más ágil, transparente y accesible, tanto para los operadores como para el organismo de control.
La utilización de sistemas digitales no solo reduce tiempos y costos, sino que también mejora la trazabilidad de la información y la capacidad de fiscalización del SENASA. Además, la unificación de criterios normativos elimina superposiciones y ambigüedades, fortaleciendo la seguridad jurídica para quienes operan dentro del marco regulatorio.

Nuevas categorías y obligaciones proporcionales
La resolución redefine las categorías de operadores, organizándolas en función de su nivel de riesgo fitosanitario. Este cambio implica que las obligaciones ya no son uniformes, sino proporcionales al riesgo que cada actividad representa para el sistema productivo y sanitario.
De esta manera, el SENASA establece un esquema más equilibrado, donde los mayores controles recaen sobre las actividades con mayor potencial de diseminación de plagas, mientras que los operadores de menor riesgo enfrentan requisitos acordes a su realidad productiva.
Actualización del rol del Responsable Técnico
En el nuevo marco del Renfo, también se revisa el rol del Responsable Técnico, cuya obligatoriedad queda limitada exclusivamente a los operadores productores de especies priorizadas. Esta adecuación busca evitar exigencias innecesarias y adaptar los requisitos a las características específicas de cada actividad.

La medida representa un cambio significativo, ya que optimiza el uso de recursos técnicos y reconoce que no todas las actividades requieren el mismo nivel de supervisión profesional permanente.
Requisitos claros y fiscalización más eficaz
Finalmente, la Resolución 64 incorpora y ordena los requisitos fitosanitarios específicos por grupo de especies, lo que aporta mayor claridad normativa y facilita su aplicación. Esta sistematización permite una fiscalización más eficiente y coherente, alineada con los estándares técnicos y fitosanitarios vigentes.
Con esta actualización, el SENASA consolida un modelo de gestión moderna en el Renfo, basada en riesgo, digitalización y simplificación administrativa, que busca fortalecer la sanidad vegetal sin descuidar la competitividad y sostenibilidad del sector productivo.
