Reforma laboral: el Gobierno logró la media sanción en el Senado y ahora va por Diputados


Tras más de quince horas de debate, el Gobierno consiguió una de las victorias parlamentarias por la Reforma laboral más importantes del año. El Senado aprobó el proyecto de modernización laboral impulsado por la Casa Rosada por 42 votos a favor y 30 en contra, y la iniciativa quedó ahora en condiciones de ser tratada en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo buscará convertirla en ley antes de fin de mes.

La Libertad Avanza logró articular una mayoría amplia por la Reforma laboral gracias al respaldo de la UCR, el PRO y varios bloques provinciales, además del acompañamiento político de gobernadores que siguieron de cerca la negociación.

Se trata de la reforma que el presidente Javier Milei considera clave para promover el empleo formal, reducir la litigiosidad y modificar reglas históricas del mercado de trabajo. Luego de la sanción del Presupuesto 2026, este proyecto aparece como la prioridad legislativa más fuerte del oficialismo.

Cómo se votó la Reforma laboral

Los 42 votos afirmativos provinieron de los 20 senadores libertarios, acompañados por diez radicales, tres del PRO y representantes de fuerzas provinciales como el Frente de la Concordia, Provincias Unidas, Frente Cívico, Independencia, Despierta Chubut, La Neuquinidad y Primero los Salteños.

Del otro lado, el rechazo reunió a los 28 miembros del interbloque peronista —entre el Justicialismo, Convicción Federal y el Frente Cívico de Santiago del Estero— más dos legisladores de Santa Cruz.

La sesión arrancó poco después de las 11 de la mañana y la votación en general se concretó a la 1.20. El tratamiento en particular se extendió hasta minutos antes de las 4 de la madrugada.

Reforma laboral, Senado

En el tramo final se hicieron presentes en el recinto la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; el ministro del Interior, Diego Santilli; el subsecretario Eduardo “Lule” Menem y el presidente de Diputados, Martín Menem, en una señal del peso político que el Ejecutivo le asignó a la discusión.

Qué propone la reforma

El texto aprobado incluye una batería de medidas orientadas a flexibilizar condiciones de contratación. Entre los puntos principales aparecen:

  • incentivos fiscales para promover el empleo registrado;
  • topes a las indemnizaciones;
  • posibilidad de convenios colectivos por empresa;
  • creación del banco de horas;
  • límites al derecho de huelga en servicios esenciales.

Durante el debate artículo por artículo, el oficialismo rechazó la mayoría de las modificaciones impulsadas por el peronismo.

Uno de los momentos salientes se dio cuando el senador del PRO Martín Goerling Lara propuso que los aportes a gremios y cámaras empresarias pasen a ser voluntarios. En ese capítulo el respaldo bajó a 40 votos, aunque igualmente alcanzó para su aprobación.

También se confirmó que los aportes sindicales tendrán un tope del 2%, mientras que los destinados a cámaras empresarias quedarán limitados al 0,5%.

Otro eje de negociación fue el pago de salarios: finalmente se mantuvo la autorización exclusiva a entidades bancarias. Las billeteras virtuales deberán adecuarse a las regulaciones del Banco Central si quieren operar en ese esquema.

Reforma laboral, Senado

Cruces fuertes

El cierre dejó en evidencia la grieta política. La presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, defendió la iniciativa al sostener que el régimen actual responde a una “legislación obsoleta” y que el crecimiento vendrá de la mano del sector privado.

Desde la vereda opuesta, el formoseño José Mayans calificó el proyecto como “inconstitucional” y anticipó que “va a fracasar”. En la misma línea, Mariano Recalde aseguró que la norma no generará empleo y criticó cambios como la posibilidad de fraccionar vacaciones.

A favor también se pronunció la radical Carolina Losada, quien afirmó que la reforma traerá más inversión, más empresas y, en consecuencia, mejores jubilaciones.

Javier Milei

Lo que viene

Con la media sanción asegurada, la pulseada se traslada ahora a Diputados. Allí el Gobierno deberá repetir la ingeniería de alianzas para evitar sorpresas.

En la Casa Rosada confían en que el resultado del Senado fortalece la posición negociadora y acelera los tiempos. El objetivo es claro: convertir la reforma en ley cuanto antes y exhibirla como otro triunfo político en el año legislativo.