El puerto de Bahía Blanca cerró 2025 con uno de los mayores volúmenes exportados


El Puerto de Bahía Blanca cerró 2025 con embarques de granos y subproductos por 12,7 millones de toneladas, lo que representó un incremento interanual del 22% respecto de 2024. Con ese desempeño, el complejo portuario alcanzó su tercer mejor registro histórico, solo por detrás de los récords de 2021 y 2022, cuando se habían superado las 13 millones de toneladas.

Más allá de la comparación interanual, el dato adquiere relevancia por el contexto en el que se produjo. La recuperación no fue únicamente un rebote estadístico, sino una señal de fortalecimiento de la operatoria exportadora en un escenario donde la logística, los incentivos económicos y la demanda externa juegan un papel cada vez más determinante para el comercio agroindustrial.

Política económica y volatilidad en los embarques

Uno de los factores clave detrás del crecimiento en la ciudad bonaerense fue la mayor disponibilidad de mercadería, aunque no fue el único. A lo largo de 2025, los cambios en las alícuotas de exportación generaron movimientos estratégicos por parte de los exportadores, con adelantos de operaciones en los períodos de menor carga impositiva y pausas en los meses intermedios.

Este comportamiento se tradujo en una mayor volatilidad mensual en los embarques en Bahía Blanca, especialmente en el complejo sojero, que mostró una alta capacidad de reacción ante los incentivos comerciales. Los volúmenes tendieron a concentrarse luego de cada modificación impositiva, alterando la estacionalidad habitual del flujo exportador.

Bahía Blanca, Puerto, Exportaciones

Picos mensuales y un año con contrastes

El análisis mensual del movimiento portuario en Bahía Blanca dejó en evidencia contrastes marcados. Agosto fue el mes de mayor actividad, con 1,4 millones de toneladas embarcadas, lo que significó un crecimiento del 66% interanual y uno de los momentos más dinámicos del año.

En el otro extremo, marzo registró el menor volumen, con cerca de 600.000 toneladas. Este resultado respondió a un mercado más cauteloso, condicionado por expectativas de mejores condiciones comerciales y por tratarse de un período previo al ingreso pleno de la cosecha, lo que limitó las ventas y ralentizó los embarques.

La participación de los principales cultivos

En cuanto a la composición de las exportaciones desde Bahía Blanca, el maíz se mantuvo como el principal producto, con el 42% del total embarcado, aunque perdió participación frente al año anterior. Esa baja relativa fue compensada por el fuerte avance de la soja y el trigo, que cerraron el año con una participación del 21% cada uno.

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El resto del volumen se distribuyó entre el complejo cebada (10%), el complejo girasol (4%) y la malta (2%). Este mix de productos refleja una mayor diversificación de cargas, que contribuyó a sostener el nivel de actividad general del puerto.

Soja y trigo, los grandes impulsores del crecimiento

El complejo sojero fue uno de los motores centrales del año, con embarques por 2,7 millones de toneladas, frente a las 1,4 millones de 2024. Esto implicó un salto interanual del 92%, con un flujo sostenido desde julio y sin la habitual caída de fin de año, gracias a los incentivos vigentes.

El trigo también mostró una recuperación significativa en el puerto de Bahía Blanca, con 2,6 millones de toneladas exportadas y un crecimiento del 73% interanual. Excepto en marzo, todos los meses superaron los registros del ciclo previo, consolidando una mejora que se inició en 2024 tras la fuerte caída de 2023.

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Destinos, logística y desafíos operativos

En el plano comercial, China volvió a posicionarse como el principal destino, con 2,7 millones de toneladas, un 47% más que en 2024. La mayor parte de esos envíos desde Bahía Blanca correspondió a porotos de soja, desplazando a Vietnam, que había liderado el ranking el año anterior.

En términos logísticos, las descargas totalizaron 13,1 millones de toneladas, transportadas por más de 401.000 vehículos. No obstante, la inundación de marzo afectó seriamente el ingreso ferroviario y generó restricciones temporales al transporte por camión. Aun así, el puerto de Bahía Blanca logró sostener un alto nivel de actividad y reafirmó su rol estratégico en el comercio exterior agroindustrial argentino.