La producción avícola se triplicó desde 2002 y alcanzó un consumo récord en 2025


La industria avícola argentina cerró 2025 con un balance positivo y niveles de producción que consolidan su expansión de las últimas décadas. Según el último informe del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el sector logró producir alrededor de 2,5 millones de toneladas de carne de pollo, un volumen que permitió abastecer un consumo interno histórico y sostener la actividad incluso en un contexto marcado por el brote de influenza aviar.

El anuario sectorial describe a 2025 como un año en el que toda la cadena productiva apostó a sostener el nivel de actividad, desde los productores hasta las plantas procesadoras. Como resultado, el consumo alcanzó los 49,4 kilogramos por habitante al año, una cifra récord que refleja la creciente presencia del pollo en la mesa de los argentinos. En términos productivos, ese volumen equivale a 22,4 pollos producidos por cada habitante, lo que muestra el grado de eficiencia alcanzado por el sector.

Producción y faena en niveles históricos

De acuerdo con los datos relevados por la entidad, la faena total en 2025 alcanzó los 750 millones de cabezas registradas ante el SENASA, lo que representó un incremento del 1,5% respecto del ciclo anterior. Este desempeño consolida una tendencia de crecimiento sostenido de la industria avícola que, según el informe, se ubica en torno al 0,6% acumulado durante los últimos cinco años.

En paralelo, la producción efectiva se mantuvo en 2,47 millones de toneladas de carne de pollo, una cifra que triplica los niveles registrados en 2002. Para CEPA, este salto productivo se explica por una base industrial y tecnológica cada vez más consolidada, que permitió sostener el ritmo de producción incluso frente a desafíos sanitarios y a cambios en el contexto económico.

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El informe también destaca que durante 2025 la actividad operó cerca de sus niveles máximos en variables clave del sistema productivo, como la recría de aves, la postura y la carga semanal de pollitos BB. Estos indicadores reflejan la capacidad del sector avícola para mantener la oferta de carne aviar y responder a la creciente demanda interna.

En cuanto a la distribución territorial, el documento subraya una fuerte concentración geográfica de la actividad. Entre Ríos continúa liderando la faena nacional con más del 50% del total, mientras que Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba se ubican como las otras provincias con mayor peso en la producción avícola del país.

Precios del pollo por debajo de la inflación

El informe también analiza la evolución de los precios en un contexto de desaceleración inflacionaria. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la inflación anual de 2025 fue del 31,55%, lo que representó una caída significativa frente al registro del año anterior.

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Dentro de ese escenario, el precio del pollo entero al consumidor aumentó apenas un 19% durante el año, ubicándose muy por debajo del índice general. Este comportamiento contrasta con otros rubros alimentarios, ya que tanto el capítulo de alimentos como el de carnes registraron subas superiores, con incrementos que en algunos casos llegaron al 54%.

Desde el sector avícola destacan que esta dinámica permitió fortalecer la competitividad del pollo frente a otras proteínas animales, consolidándolo como una de las alternativas más accesibles para los consumidores. La tendencia se mantuvo durante casi todo el año, con la única excepción de algunos meses del invierno, cuando los precios registraron ajustes puntuales.

Exportaciones estables y consumo en alza

En el frente externo, el informe de CEPA indica que las exportaciones de carne aviar alcanzaron las 206.436 toneladas en 2025. Si bien este volumen representó una leve caída del 1,8% respecto del año anterior, el valor total de los envíos creció un 4,9%, reflejando mejoras en los precios internacionales para el sector avícola.

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El desempeño exportador estuvo marcado por dos etapas diferenciadas a lo largo del año, especialmente después del brote de influenza aviar registrado en agosto. A pesar de ese contexto sanitario, el sector logró sostener un promedio mensual cercano a 17.200 toneladas exportadas, apoyado en la apertura y consolidación de mercados dinámicos.

La composición de las ventas externas estuvo liderada por la carne in-natura, que representó el 60,9% de los embarques, incluyendo cortes enteros y trozados. Le siguieron los subproductos, garras y menudos con el 32,9%, mientras que los alimentos elaborados y los productos procesados representaron el 4,6% y el 1,6%, respectivamente.