Presupuesto 2026: la inflación oficial estipulada es del 10,1%
El Presupuesto 2026 aprobado por el Congreso fijó una meta de inflación del 10,1%, una cifra que busca consolidar el proceso de desinflación iniciado en los últimos meses. Sin embargo, el dato encendió alertas entre analistas privados, que consideran que el escenario macroeconómico aún presenta riesgos relevantes vinculados al tipo de cambio, los precios regulados y la dinámica de expectativas. La distancia entre la proyección oficial y las estimaciones privadas vuelve a poner el foco en la credibilidad de los supuestos macroeconómicos.
Desde el sector privado coinciden en que, si bien la inflación muestra una tendencia descendente, el camino hacia niveles de un dígito anual no estaría exento de sobresaltos. Las consultoras destacan que el contexto electoral reciente y los cambios en la política económica influyeron en las previsiones, pero advierten que la volatilidad financiera y cambiaria podría condicionar el resultado final.
Proyecciones privadas: un escenario más exigente
Los relevamientos privados muestran un panorama bastante más elevado que el previsto por el Gobierno. De acuerdo a información de Infobae, el consenso de LatinFocus proyecta una inflación anual de 23,9% para 2026, con una leve corrección a la baja respecto de mediciones previas, y una desaceleración adicional hacia 2027, cuando el índice rondaría el 15%. Aun así, la brecha con la pauta oficial sigue siendo significativa.
Según los analistas, esta revisión responde a cambios en las expectativas tras las elecciones y a la reacción de los mercados locales. Aunque los registros mensuales evidencian una desaceleración gradual, persisten factores que podrían presionar los precios. Entre ellos se mencionan la liberalización comercial, el comportamiento del dólar y el impacto de eventuales ajustes pendientes.

Un informe citado por el mercado señala que las presiones inflacionarias tenderían a moderarse gracias al ajuste fiscal, una mayor competencia y la flexibilización de importaciones. No obstante, también advierte que la adopción de un régimen de tipo de cambio plenamente flotante podría actuar como un factor alcista si se producen movimientos bruscos en el mercado.
REM y consultoras: dispersión y señales de alerta
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estima una inflación del 19,6% para 2026, por encima de cálculos anteriores. El informe refleja una aceleración en la segunda mitad del año, lo que refuerza la cautela entre los analistas. En mayo pasado, la misma encuesta ubicaba la inflación proyectada en torno al 16%.
Los datos mensuales del REM muestran que la inflación descendería gradualmente hasta 1,5% en mayo de 2026, aunque algunos meses previos se mantendrían por encima del 2%. Este comportamiento estaría explicado por factores estacionales, aumentos de precios regulados y subas en alimentos y tarifas, elementos que suelen complicar la baja sostenida del índice.

La dispersión entre consultoras también es amplia. Econosignal Deloitte presenta la visión más optimista, con una inflación estimada del 17,1%, mientras que Standard Chartered proyecta un escenario más adverso, con un 38% anual. Estas diferencias reflejan la incertidumbre sobre la consistencia del programa económico y la reacción de los precios ante los cambios regulatorios.
Política cambiaria y reacción del mercado
Tras la presentación del Presupuesto, varias consultoras cuestionaron la viabilidad del 10,1% oficial. Max Capital consideró que la inflación asumida resulta demasiado baja, lo que pone en duda los aumentos reales proyectados, mientras que Empiria calificó la estimación como excesivamente optimista.

En paralelo, el Banco Central anunció modificaciones en el esquema de bandas cambiarias, que a partir de enero de 2026 se ajustarán según la inflación y permitirán compras diarias de reservas. Aunque algunos economistas alertaron sobre posibles presiones inflacionarias de corto plazo, las autoridades defendieron la medida como consistente con un sendero de baja de la inflación.
Pese a estas declaraciones, el mercado reaccionó con un traslado hacia bonos CER, que ajustan por inflación. Este movimiento sugiere que los inversores anticipan una desaceleración más lenta y una inflación mayor a la prevista oficialmente, manteniendo abierto el debate sobre la sostenibilidad de la meta fijada para 2026.
