Pilotos de drones en el agro: un oficio tech que paga hasta $5 millones por mes
La agroindustria argentina ha incorporado un perfil técnico que se volvió cada vez más demandado en los últimos años: los pilotos de drones certificados. Este oficio, impulsado por la expansión de la agricultura de precisión y el monitoreo inteligente de cultivos, permite ingresos mensuales de entre $1,5 y $5 millones, según el nivel de especialización y la demanda. La salida laboral es inmediata y la capacitación dura poco más de tres meses, lo que lo convierte en una alternativa atractiva para quienes buscan combinar tecnología y campo.
Según un relevamiento de Expoagro, la demanda de pilotos de drones se consolidó en el último lustro a medida que los productores incorporaron aplicaciones digitales en la gestión de sus lotes. Los drones permiten relevamientos detallados, aplicación focalizada de insumos y evaluación del estado de los cultivos, aumentando la eficiencia y reduciendo costos. La desregulación nacional del uso de drones, implementada en agosto del año pasado, eliminó restricciones operativas y aceleró la adopción de esta tecnología.
Crecimiento exponencial del mercado
En apenas cinco años, las ventas de drones agrícolas pasaron de unas 20 unidades en 2020 a cerca de 2.000 equipos en 2025, un crecimiento que refleja la rápida incorporación de estas herramientas en el agro local. Este salto generó una alta demanda de pilotos especializados, capaces de manejar los distintos tipos de drones, desde microdrones hasta aeronaves de más de 150 kilos, utilizadas en tareas complejas como vuelos fuera del alcance visual o en zonas urbanas.
Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores de Carne (Camya), destacó: “Es muy pedido; es un bien escaso. La salida laboral es inmediata y los ingresos son elevados porque no hay suficientes profesionales”. De hecho, cada dron requiere un piloto certificado, y la oferta de profesionales capacitados aún no alcanza a cubrir la demanda del sector.

Qué se necesita para ser piloto de dron
Para operar legalmente un dron agrícola, la normativa exige estudios secundarios completos, certificado médico aeronáutico y aprobación de un curso especializado, que varía según el peso del equipo. Los cursos tienen una duración de entre uno y tres meses, combinando clases teóricas a distancia con prácticas presenciales para acumular horas de vuelo.
La regulación distingue entre microdrones de hasta 250 gramos, que pueden volar sin licencia, y drones de entre 25 y 150 kilos, que requieren autorización de la ANAC para operaciones complejas. Los equipos de más de 150 kilos, destinados al transporte o movilidad urbana, necesitan certificación del piloto y del equipo, garantizando seguridad y cumplimiento normativo en todas las tareas.

Usos y beneficios en el campo
Los drones se convirtieron en herramientas competitivas, especialmente en zonas donde tractores o fumigadores no pueden operar, y su vida útil promedio es de tres a cinco años. A pesar de su costo, que oscila entre USD 30.000 y USD 60.000, la inversión se recupera rápidamente gracias a la eficiencia que generan en los cultivos.
Entre las aplicaciones más valoradas se encuentran la fotogrametría, la aplicación selectiva de fertilizantes y fitosanitarios, el análisis multiespectral de cultivos, agrimensura y conteo de ganado. Además, se destaca el ahorro de hasta 90% en productos fitosanitarios, la trazabilidad de operaciones y la reducción del impacto ambiental, al evitar la compactación del suelo y la pérdida de rendimiento por la huella de la maquinaria.
La capacidad de “manchonear” el lote sin pisarlo y operar de manera más precisa permite optimizar la producción y minimizar pérdidas, lo que convierte a los pilotos de drones en actores estratégicos dentro del agro de precisión.

Perspectivas y futuro del oficio
El perfil de piloto de drones representa una oportunidad laboral con alta remuneración y rápida inserción, en un sector que sigue creciendo de la mano de la tecnología. La combinación de capacitación rápida, demanda creciente y beneficios directos en eficiencia productiva hace que este oficio sea uno de los más atractivos del agro argentino.
Mientras la agricultura de precisión se expande y los productores buscan optimizar sus lotes, la figura del piloto de drones se consolida como un eslabón clave, capaz de generar ahorros, mejorar la productividad y garantizar un manejo más sostenible de los recursos. Con la tendencia al alza en adopción de drones, este oficio no solo se mantiene vigente, sino que podría convertirse en un estándar en el agro argentino en los próximos años.
