Alertan por el avance del picudo negro en cultivos de soja
La presencia del picudo negro de la vaina de la soja (Rhyssomatus subtilis) volvió a encender las alertas en el sector agrícola luego de que especialistas confirmaran su detección por primera vez en el noroeste de Santa Fe. El hallazgo, registrado en lotes de soja cercanos a la localidad de Ceres, sugiere que la plaga continúa expandiendo su área de distribución hacia nuevas zonas productivas del país.
La detección se suma a registros recientes realizados en otras provincias del norte argentino. A mediados de 2025, el insecto había sido identificado en cultivos de soja en Córdoba y, meses más tarde, en enero, asesores técnicos alertaron sobre su presencia en campos cercanos a la localidad de Selva, en el sudeste de Santiago del Estero. Con estos nuevos reportes, los especialistas advierten que el avance del picudo negro confirma un proceso de expansión geográfica que requiere mayor atención y monitoreo en las regiones productivas.
Monitoreo y capacitación para anticipar el impacto
Las primeras confirmaciones en Santa Fe fueron realizadas por Analía Rausch y Facundo Colombo, extensionistas del INTA, quienes ampliaron el área de monitoreo tras recibir consultas de asesores técnicos de la región. Al analizar distintos lotes de soja, los especialistas comprobaron la presencia del picudo negro en campos del noroeste santafesino, lo que marca un nuevo punto en el mapa de distribución de la plaga.
Para Eduardo Trumper, coordinador nacional del Programa de Protección Vegetal del INTA, el escenario actual no debe generar alarma inmediata, aunque sí exige atención. “Estos hallazgos sugieren la expansión del área de distribución de esta importante plaga”, explicó el especialista, quien remarcó que los registros en Córdoba, Santiago del Estero y Santa Fe deben incorporarse en la agenda de monitoreo tanto del sector público como del privado.

En ese sentido, Trumper subrayó la necesidad de fortalecer el trabajo articulado entre instituciones técnicas, asesores y productores. La creación de redes de colaboración permitirá detectar tempranamente la presencia del picudo negro y mejorar las estrategias de manejo, especialmente en regiones donde la plaga recién comienza a aparecer.
El rol del INTA en la prevención y el manejo
Frente a este nuevo escenario sanitario, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria intensificó las acciones de capacitación y transferencia técnica en las zonas afectadas. Especialistas del INTA Ceres y del INTA Rafaela ya iniciaron tareas de monitoreo y asesoramiento para productores y técnicos de la región, con el objetivo de mejorar la capacidad de detección y control de la plaga.
Como parte de estas iniciativas, la Agencia de Extensión Rural INTA Ceres organizó una jornada técnica dedicada al manejo del picudo negro de la vaina de la soja. La actividad reunió a numerosos profesionales vinculados a la producción agrícola, quienes participaron de exposiciones orientadas a comprender el comportamiento del insecto y las estrategias disponibles para su manejo.

Durante el encuentro, Guillermina Socías, especialista del INTA Salta, abordó aspectos clave relacionados con la biología de la plaga, los daños que puede provocar en los cultivos y las herramientas de manejo disponibles. El objetivo principal fue fortalecer las capacidades técnicas de los profesionales para lograr una detección temprana y mejorar el monitoreo en las zonas productivas.
Estrategias para contener la expansión de la plaga
Desde el punto de vista técnico, los especialistas coinciden en que el monitoreo sistemático es una herramienta fundamental para enfrentar el avance del picudo negro. Federico Massoni, entomólogo del INTA Rafaela, destacó la importancia de intensificar los controles en los lotes de soja de Santa Fe y otras provincias donde el insecto podría comenzar a instalarse.
El especialista recomendó aplicar criterios de manejo integrado que combinen diferentes estrategias de control y, al mismo tiempo, reforzar los canales de comunicación entre instituciones técnicas, asesores agronómicos y productores. Este trabajo coordinado permitirá actuar con mayor rapidez frente a nuevas detecciones.

Massoni también subrayó el valor de la información generada en el territorio. “La generación y sistematización de datos permitirá comprender con mayor precisión la dinámica poblacional del picudo negro y contribuir al desarrollo de estrategias de manejo integrado”, explicó.
Mientras avanza la campaña de soja, el INTA continúa ofreciendo asesoramiento técnico a productores y profesionales de las regiones donde se registraron los nuevos focos de picudo negro. El objetivo es anticipar posibles impactos productivos y fortalecer las herramientas de prevención frente a una plaga que sigue expandiéndose en el norte argentino.
