Detectan un nuevo brote de peste porcina clásica en el nordeste de Brasil
La sanidad animal en Brasil volvió a encender una señal de alerta tras la confirmación de un nuevo foco de peste porcina clásica (PPC) en una granja familiar del estado de Piauí. El caso fue informado oficialmente por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y se suma a los antecedentes recientes registrados en el nordeste del país, una región que continúa bajo estricta vigilancia sanitaria.
El brote de peste porcina fue detectado en una explotación de cerdos de traspatio, un sistema productivo considerado de mayor riesgo por sus condiciones de bioseguridad. Si bien el episodio no afecta a las principales zonas productoras reconocidas como libres de la enfermedad, las autoridades reforzaron los controles para evitar una eventual propagación del virus hacia áreas estratégicas para la producción y el comercio porcino.
Confirmación oficial y localización del foco
La detección del brote fue notificada el 31 de diciembre, luego de que el Laboratorio Federal Agropecuario de Minas Gerais confirmara la presencia del virus de la peste porcina clásica mediante la prueba de RT-PCR, uno de los métodos más precisos para el diagnóstico de esta enfermedad.
El foco se localiza en la localidad de Porto, en el estado de Piauí, una jurisdicción que no forma parte de la zona reconocida como libre de PPC en Brasil. Este dato resulta clave, ya que explica la existencia de restricciones sanitarias previas y la continuidad de los programas de vigilancia intensiva en el nordeste brasileño.

Características del brote y medidas sanitarias
El episodio afectó a una granja familiar con un total de 65 cerdos, de los cuales 56 presentaron signos clínicos compatibles con la peste porcina clásica. Ante este escenario, y siguiendo los protocolos sanitarios vigentes, 32 animales fueron sacrificados como medida de contención para reducir el riesgo de diseminación del virus.
Las autoridades sanitarias señalaron que este tipo de acciones son fundamentales para interrumpir rápidamente la cadena de transmisión, especialmente en sistemas de producción de traspatio, donde el contacto con otros animales y la falta de controles estrictos pueden facilitar la propagación de enfermedades de alto impacto sanitario.
Vigilancia pasiva y riesgo en traspatio
La sospecha inicial del brote surgió a partir de los mecanismos de vigilancia pasiva, una herramienta clave para la detección temprana de enfermedades en zonas consideradas vulnerables. Este sistema se basa en la notificación de signos clínicos observados por productores o veterinarios, especialmente en explotaciones de pequeña escala.

Desde los servicios veterinarios oficiales destacaron que los cerdos de traspatio representan un eslabón crítico en la estrategia sanitaria, ya que suelen tener menor nivel de bioseguridad y mayor exposición a fuentes de contagio. Por este motivo, la vigilancia en estos sistemas resulta esencial para evitar que el virus alcance explotaciones comerciales de mayor escala.
Antecedentes recientes y seguimiento epidemiológico
El brote confirmado en Piauí no es un hecho aislado. El antecedente inmediato se remonta al 21 de octubre de 2024, cuando se detectó un foco de peste porcina clásica en una zona cercana del estado de Ceará. Esta continuidad geográfica refuerza la hipótesis de circulación viral persistente en el nordeste brasileño.
En este contexto, las autoridades continúan con las investigaciones epidemiológicas para identificar posibles vínculos entre ambos eventos y determinar la vía de introducción del virus en la granja afectada. El objetivo es ajustar las medidas de control y reducir la probabilidad de nuevos focos.

Restricciones y protección del estatus sanitario
Desde la OMSA y los organismos sanitarios de Brasil recordaron que Piauí se encuentra fuera de la zona libre de PPC, por lo que se mantienen restricciones al movimiento de animales y productos porcinos hacia las regiones reconocidas como libres de la enfermedad.
Estas medidas buscan preservar el estatus sanitario de las principales áreas productoras del país y evitar impactos negativos sobre la producción porcina, el abastecimiento interno y el comercio internacional. Aunque el brote se circunscribe a una granja familiar, su confirmación refuerza la importancia de la vigilancia permanente y la rápida respuesta sanitaria frente a enfermedades que siguen representando un desafío para toda la región.
