Peste Porcina Africana en Cataluña: caen precios y se tensan exportaciones


Los Servicios Veterinarios Oficiales (SVO) de Cataluña confirmaron la aparición de nuevos focos de Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes silvestres, generando alarma sanitaria y repercusiones económicas en la producción porcina. Hasta la fecha, se han detectado 13 focos dentro de la zona de alto riesgo en torno a Collserola, Barcelona, con 18 jabalíes fallecidos que se suman a los positivos previamente notificados desde que el brote comenzó en noviembre de 2025.

La peste porcina africana, que afecta a la fauna silvestre, no ha mostrado contagio hacia explotaciones porcinas domésticas. Sin embargo, la presencia del virus en el ecosistema silvestre ha desencadenado restricciones comerciales internacionales y ha influido directamente en el precio del cerdo en el mercado local, generando preocupación entre productores y autoridades.

Detección y control en jabalíes silvestres

Los focos confirmados de peste porcina africana se concentran en un radio de seis kilómetros alrededor de los primeros casos, permitiendo un seguimiento intensivo de la enfermedad. Durante los operativos se analizaron más de 620 jabalíes, de los cuales 47 resultaron positivos y 530 negativos, lo que indica que la mayor parte de la fauna examinada sigue libre de virus.

Para contener la propagación, las autoridades han intensificado la vigilancia mediante drones, helicópteros y equipos caninos, y han coordinado acciones con agentes rurales, Mossos d’Esquadra y Guardia Civil para localizar cadáveres infectados. Además, los datos recopilados se han remitido al Ministerio de Agricultura de España y a laboratorios europeos para esclarecer el origen y la dinámica del brote.

Entre Ríos, jabalí

Impacto económico y caída de precios

Más allá de la amenaza sanitaria, el brote de peste porcina africana ha generado efectos inmediatos en el mercado porcino. Varios países fuera de la Unión Europea, incluidos Japón y México, suspendieron importaciones de carne de cerdo española, afectando relaciones comerciales con mercados clave. Esta situación se refleja también en la lonja de Mercolleida, donde el precio del cerdo vivo cayó de aproximadamente 1,30 euros por kilo a entre 1,04 y 1,10 euros, obligando a productores a vender por debajo de los costos de producción.

Organizaciones del sector estiman pérdidas semanales de 24 millones de euros solo en España, mientras que el volumen de exportaciones catalanas amenazadas supera los mil millones de euros, considerando que el porcino constituye un porcentaje significativo de las ventas agroalimentarias de la región.

Peste Porcina Africana

Medidas de bioseguridad y control

En respuesta a la crisis producida por la peste porcina africana, las autoridades han implementado medidas de bioseguridad reforzada, vigilancia intensiva y líneas de crédito de emergencia. La Unión Europea también amplió las zonas restringidas a decenas de municipios para limitar el movimiento de animales y productos porcinos.

Si bien el mercado comunitario permite que las ventas internas continúen, la suspensión de exportaciones fuera de la UE y la caída de precios ejercen presión sobre los productores, poniendo a prueba la resiliencia de una industria que en 2024 generó miles de millones de euros en exportaciones de carne y derivados de cerdo.

Peste Porcina africana

Alerta sanitaria y desafío económico

El brote de peste porcina africana en jabalíes, por ahora geográficamente contenido y sin contagios en granjas, representa un doble desafío: sanitario y económico. La combinación de vigilancia activa, controles oficiales y estrategias de contención será decisiva para limitar la dispersión del virus y proteger el mercado internacional del porcino español.

Expertos destacan que la coordinación entre productores, autoridades locales y organismos europeos será clave para minimizar impactos futuros de la peste porcina africana, preservar la actividad productiva y asegurar que la industria pueda recuperarse ante eventuales restricciones adicionales. La situación demuestra la vulnerabilidad de la producción porcina ante enfermedades silvestres y la necesidad de mantener sistemas de alerta temprana eficientes para proteger tanto la salud animal como la economía nacional.