La suba del gasoil golpea a la pesca y pone en riesgo la rentabilidad del sector
El aumento del precio del gasoil en las últimas semanas comenzó a generar fuertes consecuencias en la pesca argentina. La volatilidad internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente impulsó los valores del combustible, lo que elevó los costos operativos de las embarcaciones y ya genera una caída en la actividad en distintos puertos del país.
Según referentes del sector, el litro de gasoil pasó de alrededor de $1.300 a más de $2.100 en apenas dos meses, un incremento que alteró la ecuación económica de muchas flotas. El impacto se siente especialmente en Mar del Plata, uno de los principales polos pesqueros de la Argentina, donde parte de la flota que abastece el mercado interno se encuentra prácticamente paralizada.
El combustible, uno de los principales costos
Eduardo Boiero, presidente de la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la República Argentina (CAPECA), explicó a Infobae que el combustible es uno de los dos principales costos de producción de la actividad pesquera, junto con los gastos laborales.
“Los barcos tienen dos ítems centrales en sus costos: el laboral, que incluye salarios, impuestos laborales y ART, y el combustible”, señaló. De acuerdo con el dirigente, dependiendo del tipo de flota y de pesquería, el gasoil puede representar entre el 20% y el 40% del costo total de cada marea.
Esta fuerte incidencia hace que cualquier variación en el precio del combustible tenga un impacto inmediato en la rentabilidad de la pesca. En el escenario actual, el incremento del gasoil dejó a algunos segmentos del sector en una situación económica delicada.

La flota costera, la más afectada
El efecto más fuerte se observa en la denominada “flota amarilla” de Mar del Plata, integrada por embarcaciones costeras que abastecen el mercado interno con pescado fresco.
Según Boiero, la suba del combustible provocó que muchas de estas embarcaciones dejen de operar porque la actividad dejó de ser rentable. “No cierran los números. No hay ninguna rentabilidad en flotas como la costera de Mar del Plata y fresqueros; están prácticamente paralizadas”, advirtió.
Aunque el problema afecta a distintos segmentos de la pesca, en Mar del Plata el impacto es mayor por la estructura productiva local y el predominio de este tipo de embarcaciones, que trabajan con márgenes más ajustados.
Menor oferta de pescado en el mercado interno
La caída en la actividad comienza a reflejarse también en el abastecimiento del mercado interno. La menor cantidad de barcos operando implica una reducción en la oferta de pescado fresco, lo que podría trasladarse a los precios en determinados momentos del año.
Boiero señaló que no necesariamente habrá desabastecimiento, pero sí una oferta más limitada. “No sé si va a haber desabastecimiento, pero sí una baja notable en la oferta”, sostuvo. El dirigente recordó además que el mercado interno argentino es relativamente pequeño en comparación con el volumen total de la industria pesquera, lo que limita su capacidad para sostener la actividad cuando los costos aumentan.

En ese contexto, los incrementos de precios que suelen darse en determinadas épocas —como durante Semana Santa— no siempre benefician directamente a los pescadores. “Suben los precios por la poca oferta que hay, pero ese aumento no le llega al pescador. Hay menos oferta porque no dan los números para que la flota salga a trabajar”, explicó.
Una industria orientada a la exportación
La pesca argentina tiene una fuerte orientación exportadora. Según Boiero, más del 90% de lo que capturan los buques en el mar argentino se destina a los mercados internacionales.
Esta dependencia del comercio exterior hace que la rentabilidad esté condicionada por los precios internacionales, el tipo de cambio y los costos internos, entre los que el combustible ocupa un lugar central.

Un escenario internacional complejo
El conflicto en Medio Oriente no solo impactó en el precio del gasoil. Según el titular de CAPECA, también generó aumentos en los costos logísticos y una retracción en algunos mercados internacionales clave para las exportaciones pesqueras argentinas.
Además, explicó que los sectores hotelero y gastronómico —grandes consumidores de productos pesqueros— registraron una caída en la demanda en varios países, lo que presiona a la baja los precios de exportación. “Entonces los precios no suben y los costos sí suben. La situación es cada vez más complicada”, resumió Boiero, al describir el escenario que atraviesa actualmente la industria pesquera argentina.
