Nuevo arancel de Trump: el impacto en las exportaciones argentinas
Tras la reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, la Casa Blanca aplicó un arancel general del 15%, lo que diluyó los beneficios que la Argentina había obtenido semanas atrás en el marco del acuerdo bilateral de comercio e inversiones. La medida reconfigura el mapa comercial mundial y genera preocupación entre exportadores argentinos, que ahora enfrentan mayor incertidumbre respecto a su posición frente a otros socios comerciales.
Según Fernando Landa, presidente de la Cámara de Exportadores de la República Argentina, el sector cárnico logró mantener un punto clave: la carne bovina argentina no quedará alcanzada por los nuevos gravámenes, gracias a la política estadounidense denominada “affordable beef”, que busca garantizar consumo suficiente a precios razonables para los ciudadanos de ese país. Sin embargo, aclaró que el resto de las exportaciones argentinas queda expuesto a los efectos del nuevo arancel.
Sección 122 y el impacto sobre el comercio bilateral
Landa explicó que la administración Trump activó la sección 122, una herramienta que permite a Estados Unidos aplicar aranceles cuando detecta desequilibrios en su balanza de pagos. En el caso argentino, el acuerdo bilateral contemplaba que la mayor parte de los compromisos comerciales los asumía Argentina, mientras que Estados Unidos reduciría recíprocamente sus aranceles. Con la nueva medida, ese compromiso recíproco quedó desplazado por un esquema general, generando dudas sobre su vigencia efectiva.
En concreto, las 80.000 toneladas autorizadas de carne bovina argentina para ingresar a Estados Unidos no sufrirían modificaciones, pero para otros productos se abre un escenario de alta volatilidad con el nuevo arancel. Landa destacó que muchos rubros enfrentan la sección 232 y distintos cupos, por lo que habrá que analizar cómo se posicionan frente a competidores internacionales como China, que pasó de enfrentar aranceles superiores al 100% a tasas combinadas cercanas al 18%.

Ventajas relativas y nuevos ganadores
El nuevo arancel global genera cambios significativos en la competencia internacional. Los países que habían logrado condiciones más favorables bajo el esquema anterior pierden parte de ese diferencial, mientras que aquellos que enfrentaban cargas más altas encuentran cierto alivio.
El análisis de Global Trade Alert, citado por el Financial Times, indica que Brasil y China registrarán reducciones relevantes en su arancel promedio, especialmente en sectores como indumentaria, muebles, juguetes y plásticos. En cambio, aliados tradicionales de Estados Unidos, como Reino Unido, Unión Europea y Japón, quedarán más expuestos al perder ventajas previamente negociadas.

Herramientas adicionales del gobierno estadounidense
Además de la sección 122, Estados Unidos mantiene otras herramientas para reconfigurar el comercio con países socios. Entre ellas se encuentran la sección 301, que permite aumentar tributos frente a prácticas consideradas discriminatorias, y la sección 232, vinculada a seguridad nacional, que afecta sectores como acero, aluminio, automóviles, camiones, madera y materiales aeronáuticos.
Landa puntualizó que, aunque Brasil está bajo investigación de la sección 301, actualmente solo China permanece sujeta a ese régimen. Esto evidencia la complejidad y el dinamismo del marco arancelario estadounidense, que obliga a los exportadores argentinos a mantenerse atentos a cambios regulatorios y comerciales.

Perspectivas y desafíos para la Argentina
El nuevo escenario evidencia que, más allá de la exclusión de la carne, la Argentina enfrenta un aumento en la incertidumbre para la mayoría de sus exportaciones hacia Estados Unidos. La combinación de nuevos aranceles y herramientas regulatorias genera un entorno en el que la competitividad y la planificación de las empresas exportadoras se ven afectadas, especialmente en sectores sensibles a la variación de costos y precios internacionales.
En conclusión, el arancel general del 15% impuesto por Washington transforma la relación bilateral, preserva parcialmente los logros del acuerdo para la carne y genera un desafío mayor para otros productos. Los exportadores argentinos deberán adaptarse rápidamente a este escenario y buscar estrategias que mitiguen riesgos y fortalezcan su posición frente a competidores globales.
