El INTA impulsa una nueva generación de bananas que eleva la productividad


El desarrollo de nuevas variedades de bananas adaptadas a las condiciones locales abre un horizonte alentador para la producción nacional. Tras más de 20 años de investigación sostenida, un equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Formosa logró avances significativos en el mejoramiento genético del cultivo, con materiales que prometen mayor rendimiento, mejor calidad comercial y mayor resistencia a enfermedades clave.

El trabajo se centra en el desarrollo de 30 líneas avanzadas de banana Cavendish, especialmente adaptadas al norte argentino. Los resultados posicionan a estas variedades como una herramienta estratégica para fortalecer la competitividad del banano nacional frente a la fruta importada y potenciar el crecimiento de las economías regionales.

Dos décadas de investigación para transformar el cultivo

Las investigaciones se llevan adelante en la Estación Experimental Agropecuaria Laguna Naineck, donde el INTA consolidó un programa de mejoramiento genético en bananas de largo plazo. El objetivo central es ofrecer a los productores materiales más eficientes y estables, capaces de responder a las exigencias productivas y comerciales actuales.

Según explicó Gerardo Tenaglia, investigador del INTA El Colorado y responsable del programa, el proceso incluyó más de cuatro ciclos de evaluación a campo, lo que permitió seleccionar clones de bananas con desempeño superior. “Buscamos materiales con excelentes rendimientos, muy buena calidad comercial y un comportamiento agronómico destacado”, señaló el especialista.

Banano, bananas

Rendimientos superiores y resistencia a enfermedades

Uno de los principales logros del programa es la mejora en los rendimientos por hectárea, que en algunos casos superan las 33 toneladas de bananas, por encima del promedio nacional. Este incremento productivo se combina con una mayor tolerancia a enfermedades foliares, en especial a la Sigatoka amarilla, una de las patologías más limitantes del cultivo de banana.

Para alcanzar estos resultados, los ensayos comparativos evaluaron 36 variables fenológicas y productivas, además del uso de marcadores moleculares. A partir de este análisis exhaustivo, el equipo seleccionó 12 clones élite que se agrupan en tres conjuntos, cada uno orientado a distintos mercados.

Variedades pensadas para cada mercado

Las variedades de bananas destinadas al mercado nacional se caracterizan por su porte medio, pseudotallo robusto y una cáscara firme, cualidades fundamentales para soportar largos traslados y mantener la calidad en góndola. “Son materiales diseñados para competir directamente con la banana importada”, explicó Tenaglia, destacando su presentación, firmeza y sabor equilibrado.

Para el mercado regional, que abarca provincias como Chaco, Corrientes y Santa Fe, se desarrollaron líneas con alto rendimiento y tolerancia moderada a Sigatoka amarilla. Si bien requieren cuidados específicos en la poscosecha, ofrecen fruta uniforme y confiable para circuitos de mediana distancia.

Banano, bananas

Fortalecimiento del mercado local y la venta directa

En el caso del mercado local, las nuevas variedades se distinguen por un mayor número de dedos por racimo, una ventaja clave en los canales donde la banana se comercializa por docena. Esta característica mejora la rentabilidad en la venta directa, a pesar de que la cáscara es más sensible al transporte prolongado.

“Trabajamos con grupos de clones y no con una única variedad ideal”, subrayó Tenaglia. La diversidad genética permite a los productores elegir el material más adecuado según sus condiciones de manejo, su escala productiva y su estrategia comercial.

Impacto económico y proyección para la cadena bananera

El programa del INTA apunta a mejorar la rentabilidad y la sostenibilidad de las bananas, que cumplen un rol clave en provincias como Formosa, Salta, Jujuy y Misiones. En estas regiones, el banano es una actividad central para la agricultura familiar y el desarrollo local.

Bananas

De acuerdo con el investigador, las variedades élite explican entre el 18 y el 20% de la rentabilidad del cultivo, mientras que el resto depende del manejo y la incorporación de tecnología. Por eso, el INTA complementa el mejoramiento genético con asistencia técnica y validación a campo.

Paso estratégico hacia la sustitución de importaciones

Las nuevas variedades refuerzan el potencial de Argentina para aumentar su producción y reducir la dependencia de bananas importadas. “El banano argentino tiene un sabor diferencial y muy buena aceptación”, aseguró Tenaglia, al tiempo que remarcó la oportunidad de posicionarlo en nuevos mercados.

Con estos avances, el INTA reafirma su papel como referente en innovación y mejoramiento genético vegetal, sentando las bases para una producción de bananas más eficiente, competitiva y con mayor valor agregado en el país.