El novillo argentino supera por primera vez el precio de Australia


El mercado ganadero argentino atraviesa un escenario inédito: por primera vez en la historia el precio del novillo local supera al de Australia, uno de los principales exportadores de carne vacuna del mundo. Este fenómeno refleja el fuerte incremento de los valores del ganado en la Argentina y genera una nueva tensión para la industria frigorífica exportadora, que enfrenta mayores costos en un contexto de competencia internacional cada vez más exigente.

Actualmente, el kilo de novillo ronda los $8500 en res con hueso, mientras que el novillito para consumo registra valores similares y el ternero se ubica cerca de los $7500. Medido en dólares, el novillo argentino alcanza unos US$6,4 por kilo, un valor que supera al de Australia y marca un récord histórico para la ganadería local. Sin embargo, este escenario de precios altos también reduce la competitividad exportadora de los frigoríficos.

Daniel Urcía, presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas (Fifra), advirtió a La Nación que aun cuando los precios del ganado podrían retroceder entre 5% y 10%, seguirán en niveles históricamente elevados. Esto obliga a las empresas del sector a replantear su estrategia. “La competencia por pagar más precio no tiene sentido; las empresas deben enfocarse en mejorar la eficiencia puertas adentro para que los números cierren”, sostiene el dirigente.

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Menos oferta y señales de un ciclo de retención

El comportamiento del stock ganadero también influye en el escenario actual del precio del novillo. Según el análisis del sector, la disponibilidad de hacienda viene en descenso, una situación que podría profundizarse en los próximos meses si se consolida un proceso de retención de vientres. Esta dinámica limitaría la oferta de animales para faena, algo que podría sentirse con mayor fuerza a partir de octubre.

La retención tiene dos mecanismos principales. Por un lado, los productores pueden optar por engordar más tiempo los animales antes de enviarlos a faena, llevándolos por ejemplo de 350 a 500 kilos. Este proceso puede extenderse entre seis meses y un año, especialmente cuando las condiciones climáticas favorecen el uso de pasturas y cuando la relación de precios con el maíz resulta favorable para la alimentación.

La segunda alternativa consiste en retener hembras para incorporarlas como futuras madres, una estrategia orientada a aumentar el rodeo en el largo plazo. Sin embargo, ambas decisiones implican reducir la oferta inmediata de animales en el mercado, lo que tiende a sostener los precios del ganado.

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Presión sobre los frigoríficos y ajustes en la industria

En paralelo a la menor disponibilidad de hacienda y al precio del novillo, la industria frigorífica enfrenta otro desafío: la capacidad de procesamiento supera la demanda actual del mercado, lo que intensifica la competencia entre plantas para conseguir animales. Esta dinámica fue uno de los factores que empujó los precios del ganado hacia niveles récord.

Ante este panorama, las empresas buscan mejorar la eficiencia en los procesos de faena, reducir costos operativos y optimizar sus estructuras internas. A estas dificultades se suman factores financieros, como las demoras en la devolución de reintegros de IVA, que afectan la liquidez del sector exportador.

Precios altos y señales de cambio en el ciclo ganadero

Más allá de la situación coyuntural, distintos especialistas coinciden en que la ganadería argentina atraviesa un momento particular dentro de su ciclo productivo. Según un informe elaborado por Andrés Halle para el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos (Cadia), los precios del ganado, como el caso del novillo, se encuentran en niveles históricamente elevados tanto en términos reales como medidos en dólares constantes.

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El especialista señala que algunos indicadores sugieren la posibilidad de un cambio en la fase del ciclo ganadero, aunque el sector todavía no ha iniciado plenamente un proceso de retención. El stock bovino actual se ubica dentro del rango histórico observado desde la gran liquidación ganadera que culminó en 2010, cuando el rodeo nacional cayó cerca de 17% en apenas tres años.

Desde entonces, el stock promedio se estabilizó en torno a 53,8 millones de cabezas, con variaciones relativamente moderadas. La faena anual promedio se ubica en 12,8 millones de animales, con una variación aproximada del 9%. Para el año en curso, la proyección de 13 millones de cabezas sugiere un escenario más cercano al equilibrio que a una fase de expansión.

Uno de los indicadores más observados para analizar el ciclo ganadero es la participación de hembras en la faena. Si bien actualmente ese porcentaje es el más alto desde 2019, en términos absolutos la cantidad de hembras sacrificadas es menor que en los últimos años. Para este año se proyecta una faena cercana a seis millones de hembras, lo que podría indicar una transición hacia una etapa de equilibrio o incipiente retención.