El INTA analiza posibles enfermedades en nogales del Valle Inferior del Río Negro


Especialistas del equipo de Fruticultura de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Valle Inferior realizaron un relevamiento sanitario en nogales del Valle Inferior del Río Negro ante la sospecha de enfermedades radiculares vinculadas al género Phytophthora, considerado uno de los patógenos más destructivos para este cultivo a nivel mundial.

El estudio surgió a partir de síntomas observados en distintas plantaciones de la región, donde algunos árboles presentaban señales de debilitamiento que podían asociarse a problemas sanitarios en el sistema radicular. Entre los indicios detectados se encontraban decaimiento progresivo de las plantas, amarillamiento de hojas, menor desarrollo de frutos, ramas secas y manchas oscuras en el cuello del tronco.

Ante este panorama, los especialistas del INTA decidieron avanzar con un relevamiento en nogales para evaluar la presencia del patógeno y determinar si estas manifestaciones estaban vinculadas a infecciones radiculares que pudieran comprometer la producción.

Darío Martín, referente del área de Fruticultura del INTA Valle Inferior, explicó que la sospecha de Phytophthora motivó la realización del estudio, debido al impacto que esta enfermedad puede tener en plantaciones de nogal cuando se establece en el suelo.

Nuez Pecán, Catamarca

Muestreos en establecimientos de la región

El relevamiento incluyó muestreos en ocho establecimientos productivos de la zona, realizados durante el otoño y la primavera de 2025. En cada uno de los campos se seleccionaron sectores donde los nogales mostraban síntomas compatibles con enfermedades radiculares.

Los técnicos tomaron muestras de suelo y de raíces, que luego fueron analizadas en laboratorio mediante técnicas de aislamiento en medios de cultivo específicos para detectar la presencia de patógenos.

Según explicó Martín, los resultados no confirmaron la presencia de Phytophthora en ninguna de las 13 muestras procesadas. Sin embargo, el especialista aclaró que la ausencia del patógeno en las muestras no implica necesariamente que no esté presente en el campo. “La no detección del patógeno no implica necesariamente su ausencia, ya que su distribución en el suelo puede ser irregular y su aislamiento presenta limitaciones técnicas”, indicó el investigador.

Además, remarcó que las condiciones locales de los suelos del Valle Inferior pueden favorecer la aparición de enfermedades radiculares en nogales, especialmente cuando existen factores predisponentes como suelos arcillosos, compactación o sistemas de riego gravitacional.

Nogales
Foto: INTA

La presencia de otro patógeno oportunista

Aunque el estudio no confirmó la presencia de Phytophthora, los análisis de laboratorio sí detectaron la presencia de Pythium sp. en la mayoría de las muestras analizadas. Se trata de un oomiceto que puede provocar pudriciones radiculares y que suele actuar como patógeno oportunista cuando las plantas se encuentran bajo condiciones de estrés.

Los especialistas explicaron que este tipo de microorganismos puede afectar el sistema radicular de los cultivos cuando existe exceso de humedad, problemas de drenaje o compactación del suelo, factores que debilitan el desarrollo normal de las raíces.

En este contexto, los técnicos destacaron la importancia de mantener un monitoreo permanente del estado sanitario de los nogales, ya que la detección temprana de síntomas resulta clave para evitar daños mayores en los cultivos.

Nuez Pecán
Foto: CAPPECÁN

Recomendaciones para prevenir riesgos sanitarios

Ante la posibilidad de que se desarrollen enfermedades radiculares, los especialistas del INTA remarcaron que el manejo preventivo es la herramienta más eficaz para proteger los nogales.

Entre las principales recomendaciones se encuentran asegurar un drenaje eficiente del suelo, monitorear la humedad para evitar excesos de riego y prevenir anegamientos prolongados, situaciones que favorecen el desarrollo de patógenos.

También sugieren controlar el nivel freático, moderar la fertilización nitrogenada y reducir el laboreo del suelo, prácticas que ayudan a preservar la estructura del terreno y mejorar las condiciones para el desarrollo de las raíces. Otro aspecto importante es evitar el tránsito de maquinaria cuando el suelo está húmedo, ya que esto puede provocar compactación y generar ambientes propicios para enfermedades radiculares.

Finalmente, los especialistas subrayaron que no existen tratamientos curativos una vez que el patógeno se establece en el suelo, por lo que el enfoque debe ser integral y anticipatorio. En caso de detectar nogales con síntomas, recomiendan actuar rápidamente con controles químicos para evitar la propagación o evaluar la erradicación de los ejemplares afectados.