Mercosur ratifica el acuerdo con la Unión Europea y abre una nueva etapa comercial


El bloque del Mercosur completó la ratificación del acuerdo comercial con la Unión Europea tras más de 25 años de negociaciones. Con el aval final de Paraguay, el tratado quedó aprobado por los cuatro socios sudamericanos, lo que marca un hito político y económico para la región y abre el camino hacia su futura implementación.

La aprobación paraguaya cerró el proceso interno del Mercosur, luego de que Argentina, Brasil y Uruguay ya hubieran dado luz verde al entendimiento. El acuerdo apunta a crear una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, integrando dos mercados con fuerte peso en el comercio internacional.

El diputado oficialista paraguayo Juan Manuel Añazco, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, calificó el entendimiento como “un hito”. Durante el debate parlamentario destacó que productos como carne, azúcar y biocombustibles podrán beneficiarse con exenciones arancelarias, aunque aclaró que en muchos casos la eliminación de impuestos estará limitada a cuotas de exportación.

Acuerdo Mercosur-UE

Un mercado de gran escala y nuevas oportunidades

El tratado entre el Mercosur y la Unión Europea contempla la integración de un mercado de más de 700 millones de personas, con un peso cercano al 25% del Producto Bruto global. Entre sus principales ejes, establece la eliminación de aranceles en más del 90% del comercio bilateral.

Este esquema abre nuevas oportunidades para productos agrícolas y agroindustriales sudamericanos. La reducción de barreras comerciales permitiría ampliar las exportaciones del Mercosur hacia uno de los mercados más grandes y sofisticados del mundo, donde los alimentos de alta calidad tienen una demanda creciente.

No obstante, el acuerdo también refleja tensiones propias de una negociación de gran escala. La Unión Europea incorporó salvaguardas para proteger a su sector agrícola y ganadero, preocupado por competir con una región reconocida por su eficiencia en la producción de alimentos.

Estas medidas generaron cuestionamientos desde Sudamérica, donde algunos sectores productivos consideran que las restricciones podrían limitar parte de los beneficios comerciales previstos en el tratado.

Exportaciones, acuerdo Mercosur-UE

Expectativas en el sector agropecuario

A pesar de las reservas, el sector agropecuario mantiene expectativas positivas sobre el potencial del acuerdo. En Paraguay, por ejemplo, el acceso al mercado europeo es visto como una oportunidad para mejorar los precios y diversificar destinos de exportación.

El productor Carlos Pedretti, integrante de la Asociación Rural del Paraguay, explicó que Europa representa actualmente apenas el 2% de las exportaciones de carne bovina del país, pero se trata del mercado de mayor valor.

Hoy los principales destinos de la carne paraguaya son Chile, Estados Unidos, Brasil y Taiwán. El acuerdo del Mercosur con Europa podría ampliar las oportunidades comerciales y mejorar la rentabilidad del sector, especialmente en nichos de alto valor agregado.

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El desafío de la implementación

Con la ratificación completada por el Mercosur, la atención se traslada ahora al proceso institucional dentro de la Unión Europea. El tratado todavía debe atravesar revisiones legales y definiciones políticas entre los Estados miembros del bloque europeo antes de su entrada en vigor.

En Bruselas ya se evalúan mecanismos para permitir una aplicación provisional del acuerdo. Si ambas partes completan los procedimientos pendientes, la implementación parcial podría comenzar hacia mayo de 2026, lo que marcaría el inicio de una nueva etapa en las relaciones comerciales entre ambas regiones.

Mientras tanto, el propio Mercosur enfrenta desafíos internos para aprovechar plenamente el acuerdo. Especialistas señalan que el bloque deberá avanzar en una mayor integración logística, normativa y aduanera para competir con eficiencia en el mercado europeo.

En paralelo, los países miembros deberán negociar cuestiones sensibles como la distribución de cuotas de exportación y los ritmos de reducción de aranceles, factores que definirán el impacto real del tratado en cada economía.