Mercado rural argentino cierra 2025 con precios firmes y oferta limitada
El mercado inmobiliario rural argentino finalizó 2025 mostrando presión alcista sobre los valores y una oferta cada vez más restringida, según el último informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR). Durante el segundo semestre, la actividad se mantuvo sólida, aunque la escasez de campos disponibles generó un desequilibrio entre oferta y demanda, acelerando la concreción de operaciones y manteniendo la firmeza del sector.
De acuerdo con CAIR, el inicio del segundo semestre fue activo pero con menor intensidad que los primeros meses del año, en un contexto marcado por la escasez de inmuebles en la Pampa Húmeda, que luego se extendió al resto de las regiones productivas. Esta menor reposición de campos provocó una presión gradual sobre los valores, que se tradujo en aumentos moderados y sostenidos en algunas zonas, especialmente en las parcelas de mayor calidad agrícola y climática, las primeras en captar el interés inversor.
Impacto político y estacional en la actividad rural
El semestre estuvo marcado por las elecciones provinciales, donde la derrota del oficialismo en Buenos Aires generó sorpresa y cautela en los mercados. En el segmento rural, esto se reflejó en un freno temporal de la actividad, con compradores y vendedores adoptando una postura más prudente mientras evaluaban el escenario político.
Hacia octubre, casi dos meses después de los comicios, el mercado retomó su dinamismo, recuperando la actividad que había caracterizado los primeros meses de 2025. Desde entonces, la operatoria se mantuvo firme hasta fin de año, aunque la pausa estacional de diciembre tuvo un impacto más fuerte por coincidir con días hábiles intermedios, lo que redujo la concreción de negocios durante ese período.

Tipos de campos y modalidades de operaciones
El interés de los compradores se concentró inicialmente en campos agrícolas, extendiéndose luego a propiedades mixtas y, finalmente, a campos ganaderos. Este patrón se observó especialmente en la Cuenca del Salado, con zonas de mayor productividad captando primero la atención de inversores.
En tanto, el segmento ganadero mostró una reactivación sostenida, impulsada por la demanda internacional de carne vacuna y una perspectiva positiva a mediano plazo. En estas zonas, la diferencia no se vio tanto en precios sino en mayor fluidez de operaciones y facilidades de pago, especialmente en campos alejados de los centros urbanos.
En cuanto a las formas de compra, predominan las operaciones al contado en áreas agrícolas, aunque reaparecieron cierres con plazos que pusieron sobre la mesa el debate sobre la tasa de interés para saldos financiados, actualmente cercana al 5% anual en dólares.

Perfil del inversor y factores que afectan la oferta
El comprador típico sigue siendo local y vinculado al sector agropecuario, aunque no necesariamente a la producción rural directa. La incertidumbre internacional, marcada por conflictos bélicos, refuerza la búsqueda de regiones más estables, donde Argentina se presenta como un destino atractivo, respaldado por un marco político que promueve el libre mercado.
No obstante, desafíos como la incertidumbre sobre la Ley de Tierras y el cepo cambiario para personas jurídicas, que dificulta el giro de dividendos, continúan limitando la competitividad frente a otras economías más abiertas.
En el lado de la oferta, predomina el llamado “ciclo familiar cumplido”, que refiere a ventas de campos heredados por varias familias o sin continuidad en la explotación directa, un fenómeno recurrente cuando los valores se mantienen firmes.

Perspectivas para 2026
El mercado rural cerró 2025 con solidez y firmeza, sostenido por una demanda activa y la limitada disponibilidad de inmuebles. Sin embargo, los operadores advierten que tasar correctamente sigue siendo un desafío, en un contexto donde los precios se mantienen elevados.
Para 2026, la continuidad de esta dinámica dependerá de la previsibilidad macroeconómica, la reducción del riesgo país y la implementación de reglas claras que fortalezcan la confianza de los inversores y consoliden la inversión en el activo rural. Mientras tanto, la actividad promete seguir siendo atractiva para quienes buscan estabilidad y retorno en el sector agropecuario argentino.
