Mercado de cría mostró correcciones de precios en el cierre de enero


El mercado de cría mostró en la última semana de enero un ajuste significativo en los valores de los vientres, especialmente en las vaquillonas con garantía de preñez, que registraron una baja del 12% respecto de la semana anterior. El precio promedio se ubicó en $2.030.378 por cabeza, marcando un punto de inflexión tras varios meses de firmeza sostenida. Este movimiento refleja un cambio en el ánimo del productor, más enfocado en preservar liquidez y ordenar números que en expandir stock, según el informe de AZ Group deCampoaCampo, el mercado ganadero online más grande del país.

Cómo cerró enero el mercado de cría

Las vacas nuevas con garantía de preñez promediaron $2.063.519 por cabeza, mientras que las vacas usadas preñadas y las vacas con cría continuaron mostrando valores más contenidos. La dispersión de precios entre categorías evidencia un mercado selectivo, donde la calidad, la edad y la seguridad reproductiva pesan más que nunca en la decisión de compra.

Este ajuste no debe leerse como un cambio de tendencia estructural, sino como una corrección lógica en un contexto de mayor prudencia. Las condiciones climáticas del verano, con altas temperaturas y focos de estrés hídrico en distintas regiones, llevan a muchos criadores a priorizar el equilibrio forrajero antes que la reposición agresiva de vientres. En ese marco, la relación ternera/vientre preñado se convierte en una herramienta clave para evaluar oportunidades, especialmente para quienes buscan mejorar su rodeo sin comprometer demasiado capital.

Al mismo tiempo, la dinámica del mercado de cría está fuertemente influenciada por las señales que llegan desde la invernada y el gordo. La mejora del precio del novillo y la reactivación de la demanda exportadora generan expectativas más positivas a mediano plazo, pero no alcanzan aún para impulsar una recomposición inmediata de los valores de los vientres.

El productor de cría parece moverse hoy con una lógica más financiera que emocional. La experiencia de los últimos años, atravesados por volatilidad macroeconómica y climática, dejó aprendizajes claros: la expansión sin respaldo forrajero ni previsibilidad de ingresos puede transformarse rápidamente en un problema. Por eso, más que volumen, se busca eficiencia reproductiva, menor mortandad y mejores índices de destete.

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Hacia adelante, el mercado de cría seguirá muy atado a la evolución del clima y a la señal que dé el precio del ternero en plena zafra. Si los valores de la invernada logran sostenerse y el contexto climático acompaña, es posible que los vientres encuentren un piso más firme. Por ahora, la consigna dominante es cautela y gestión.