Mate al volante: en qué provincias está prohibido y por qué la multa puede ser carísima


Salir a la ruta con el mate listo es, para muchos argentinos, parte inseparable del viaje. El termo entre las piernas, el mate que va y viene y el acompañante cebando forman una escena tan cotidiana como peligrosa. Lo que muchos desconocen es que esta costumbre, profundamente arraigada en la cultura vial del país, puede transformarse en una infracción de tránsito con multas que, en algunos casos, superan holgadamente los 400.000 pesos.

Qué dice la Ley sobre tomar mate al volante

La polémica no es nueva, pero en los últimos años volvió a tomar fuerza a partir de controles más estrictos, normativas provinciales específicas y algunos siniestros viales que reavivaron el debate. La base legal está en la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449, que establece un principio claro: el conductor debe mantener en todo momento el dominio efectivo del vehículo y circular con ambas manos sobre el volante, salvo en situaciones puntuales como el cambio de marchas en autos con caja manual.

Tomar mate mientras se conduce va en contra de ese criterio. Para beber, cebar o sostener el termo, el conductor necesariamente libera una mano del volante y desvía la atención del camino. Desde el punto de vista legal, eso configura una conducta riesgosa.

Mate, multas

El tema volvió a instalarse con fuerza tras un hecho reciente ocurrido en la Ruta 6, cerca de La Plata, donde un hombre de 68 años perdió la vida luego de que su esposa le ofreciera un mate mientras manejaba. El conductor perdió el control del vehículo, volcó y el siniestro tuvo un desenlace fatal. Si bien no fue el único factor, el episodio volvió a poner el foco sobre los riesgos de las distracciones al volante.

A partir de la interpretación de la ley nacional, algunas provincias avanzaron con normativas propias y sanciones concretas. Actualmente, hay al menos dos jurisdicciones donde tomar mate al volante está expresamente penalizado.

En Mendoza, la legislación es una de las más estrictas del país. El Decreto 326/18, que reglamenta la Ley 9.024 de Seguridad Vial, exige que el conductor mantenga ambas manos en el volante en todo momento. Bajo ese marco, cebar o tomar mate mientras se maneja es considerado una falta grave, e incluso “gravísima” según el caso. La sanción puede alcanzar hasta 1.000 unidades fijas, lo que hoy se traduce en multas que rondan entre los 400.000 y 420.000 pesos, dependiendo de la actualización del valor de la UF.

Córdoba también sanciona esta conducta, aunque con un criterio diferente. Allí, tomar mate al volante se encuadra dentro de la figura de “manejo inseguro”, una categoría que incluye otras distracciones como fumar o realizar movimientos que desvíen la atención del tránsito. La penalidad es menor que en Mendoza, pero no deja de ser significativa: 20 unidades fijas, que equivalen a multas de entre 25.000 y 35.000 pesos, según la cotización vigente.

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El argumento es el mismo en todos los casos: al soltar el volante para sostener el mate o el termo, el conductor pierde capacidad de reacción. Y el riesgo no es menor. A 100 kilómetros por hora, un vehículo recorre cerca de 28 metros por segundo. En apenas tres o cuatro segundos dedicados a cebar un mate, el auto avanza más de una cuadra sin atención plena al camino.

A eso se suman riesgos físicos concretos. El agua caliente puede provocar quemaduras que generen reacciones reflejas peligrosas, mientras que el mate, la bombilla o el termo pueden transformarse en objetos contundentes ante una frenada brusca o un choque.

Otro aspecto que preocupa a las autoridades es el sistema de control. En algunas provincias, estas infracciones ya no dependen únicamente de un control en la ruta. Las cámaras de vigilancia pueden registrar la conducta y la multa llega luego al domicilio del titular del vehículo, sin que el conductor haya sido detenido en el momento.

Así, una costumbre tan arraigada como el mate de viaje puede terminar saliendo muy cara. El mensaje de fondo es claro: en la ruta, cualquier distracción cuenta. Y aunque el mate sea parte de la identidad argentina, al volante puede convertirse en un riesgo innecesario.