Maíz temprano: sube el rinde en la región núcleo y suman 700.000 toneladas más


La cosecha de maíz temprano en la región núcleo avanza con resultados muy desiguales entre zonas, aunque el balance general es positivo. Según el último Informe de la Región Núcleo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el rendimiento promedio regional pasó de 100 a 105 quintales por hectárea, lo que permite proyectar unas 700.000 toneladas adicionales de producción respecto de la estimación realizada hace dos semanas.

Con cerca de la mitad del área ya cosechada, las máquinas reflejan con claridad la fuerte variabilidad que marcó la campaña. Mientras en algunas áreas afectadas por la falta de lluvias los rindes siguen cayendo, en otras zonas con mejores condiciones hídricas los resultados superan las expectativas iniciales.

Pese a esas diferencias, el resultado final para la región es favorable. Con la mejora en el rendimiento promedio, la producción estimada de maíz temprano en la región núcleo alcanza ahora las 15,5 millones de toneladas, consolidando un aporte mayor al previsto inicialmente.

El este de la región muestra los mayores recortes

Los resultados más complicados se concentran en el este de la región núcleo, donde la falta de agua durante etapas clave del maíz temprano impactó de forma directa en el rendimiento final.

El caso más marcado se observa en el noreste de Buenos Aires, donde el rinde estimado cayó 12 quintales por hectárea y quedó en 89 qq/ha. También se registraron recortes en el área de influencia de Rosario y Casilda, donde el promedio bajó 2 quintales y se ubica en 80 qq/ha, el más bajo dentro de toda la región.

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Foto: Informe BCR

Zonas que compensan con mejores rindes

Mientras el este muestra pérdidas en el maíz temprano, otras áreas lograron compensar parte del impacto con resultados superiores a los previstos. Esto ocurre principalmente en el centro-sur y el extremo sur de Santa Fe, el sudeste de Córdoba y el noroeste de Buenos Aires.

En el noroeste bonaerense, entre las localidades de Villegas y Lincoln, los rindes subieron 6 quintales por hectárea respecto de las estimaciones de comienzos de marzo. En el extremo sur santafesino, particularmente en el departamento General López, la mejora alcanza 10 quintales por hectárea.

Entre los casos más destacados aparece Carlos Pellegrini, donde con un avance de cosecha cercano al 40 % el rendimiento esperado del maíz temprano subió de 120 a 130 qq/ha. En Corral de Bustos, los resultados se ubican entre 120 y 130 qq/ha, mientras que en Marcos Juárez el promedio ronda los 125 qq/ha y algunos lotes alcanzan hasta 180 qq/ha.

También se registran buenos resultados en el noroeste de Buenos Aires. En la zona de Junín, los rindes destacados se ubican entre 120 y 125 qq/ha, mientras que en General Villegas y Piedritas oscilan entre 100 y 110 qq/ha.

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Sectores con fuerte variabilidad productiva

En las zonas más afectadas por la sequía, la campaña de maíz temprano muestra grandes diferencias de rendimiento entre lotes cercanos, reflejo de la distribución irregular de las lluvias durante el ciclo del cultivo.

En Villa Amelia, los promedios se ubican entre 80 y 90 qq/ha, aunque en sectores cercanos al río Paraná los valores descienden a un rango de 60 a 90 qq/ha. Los maíces sembrados a fines de septiembre y comienzos de octubre fueron los más perjudicados durante el período de llenado de grano.

En ambientes con mayor capacidad de retención de agua, como Mugueta, los rindes se aproximan a 100 qq/ha, lo que evidencia el peso que tuvo la disponibilidad hídrica en el resultado final del cultivo.

Los valores más bajos de maíz temprano se registran en Río Tala, con rindes cercanos a 40 qq/ha. En Rojas, en cambio, los promedios rondan los 90 qq/ha, mientras que en San Pedro los resultados se ubican por debajo de lo esperado, con marcas de 65 a 70 qq/ha.

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Trigo 2026/27: costos en alza y decisiones en duda

Mientras continúa la trilla de maíz temprano, el sector agrícola comienza a mirar la próxima campaña de trigo 2026/27, aunque el escenario aparece cargado de incertidumbre. El informe de la BCR señala que el nuevo ciclo se inicia en un contexto internacional complejo, marcado por la guerra, la volatilidad de los mercados y el fuerte aumento de los fertilizantes. En apenas un mes, el precio de la urea aumentó un 25%, mientras que los fertilizantes fosfatados como MAP y SPS subieron entre 3% y 5%.

Con estos costos, y considerando un rinde objetivo de 40 qq/ha y un precio a cosecha de 216 dólares por tonelada, la rentabilidad del cultivo se vuelve ajustada. El rinde de indiferencia se ubica en 35 qq/ha en campo propio y asciende a 44 qq/ha en campo alquilado, contemplando un alquiler de 18 quintales, fletes de 150 kilómetros e impuestos.