La producción de maíz se dispara: estiman 67 millones de toneladas en Argentina
La campaña agrícola 2025/26 muestra señales muy positivas para el maíz argentino. Un nuevo informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elevó la estimación de producción del cereal a 67 millones de toneladas, impulsada por un aumento en la superficie sembrada y mejores perspectivas de rendimiento tras las lluvias recientes.
El ajuste surge de un nuevo análisis satelital realizado sobre la región central del país, que permitió detectar 420.000 hectáreas adicionales sembradas con maíz respecto de las estimaciones previas. Con esta nueva base productiva, la proyección del cereal creció en cinco millones de toneladas frente al cálculo anterior.
Más superficie y mejores rindes
Según el relevamiento de la BCR, el área total sembrada con maíz en Argentina para la campaña 2025/26 se ubica ahora en 10,2 millones de hectáreas, frente a los 9,8 millones estimados en marzo. De ese total, se calcula que 8,5 millones de hectáreas podrán cosecharse con destino a grano comercial.
El incremento en la estimación productiva responde a dos factores principales. Por un lado, la mayor superficie detectada mediante el monitoreo satelital, que por sí sola hubiera sumado cerca de cuatro millones de toneladas adicionales. A esto se agrega un millón de toneladas extra por mejores resultados en la cosecha de maíces tempranos y por la recuperación del maíz tardío tras las lluvias de las últimas semanas.

Un récord frente a campañas anteriores
La proyección de 67 millones de toneladas implicaría un crecimiento del 34% respecto de la campaña pasada y un incremento del 28% frente al anterior récord productivo, de 52,5 millones de toneladas alcanzado hace dos años.
En la campaña 2023/24 incluso se había sembrado una superficie ligeramente mayor —10,3 millones de hectáreas—, pero el potencial productivo quedó seriamente afectado por la sequía y el virus del spiroplasma transmitido por la chicharrita, que provocó fuertes pérdidas.
En contraste, durante el actual ciclo no se registraron daños relevantes asociados a esa enfermedad, lo que permite sostener mejores expectativas para el maíz.
Las lluvias cambiaron el panorama productivo
El clima también jugó un papel clave en la evolución de la campaña. Tras un período seco luego del corte de tormentas a fines de diciembre, las lluvias regresaron durante la segunda quincena de febrero, mejorando el estado de los cultivos de maíz.
La recuperación fue aún más marcada desde la segunda mitad de marzo. En ese momento, parte del centro-este y sudeste de la provincia de Buenos Aires todavía atravesaba condiciones de sequía, pero las precipitaciones registradas desde el 20 de marzo cambiaron el escenario productivo.

El inicio de abril reforzó esta tendencia. La red de estaciones de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR registró 96 milímetros de lluvia promedio en la primera semana del mes en la región núcleo, casi cuatro veces el promedio histórico para ese período.
Avanza la cosecha y mejoran los rindes
En paralelo, la cosecha de maíz comienza a mostrar resultados alentadores. Hasta el momento se recolectó cerca del 23% del área total, con rindes que en algunos casos superan las estimaciones iniciales.
En la región central, donde ya se cosechó el 67% de la superficie, los mejores resultados permitieron realizar ajustes positivos en provincias como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, además de mejorar las expectativas para los maíces tardíos.
También se detectaron incrementos en la superficie sembrada: 190.000 hectáreas adicionales en Santa Fe, 120.000 en Buenos Aires y 100.000 en Córdoba.

La soja mantiene su producción
En el caso de la soja, el análisis satelital detectó una reducción de 200.000 hectáreas en la superficie sembrada, lo que llevó el área total a 16,2 millones de hectáreas. Con este ajuste, la caída interanual del área sembrada alcanza el 8,7%, un descenso mayor al previsto anteriormente.
Sin embargo, los rendimientos proyectados permiten sostener las expectativas productivas. La BCR estima un rinde promedio nacional de 30,27 quintales por hectárea, lo que permitiría alcanzar una producción de 48 millones de toneladas.
De este modo, mientras el maíz se encamina hacia una campaña histórica, la soja logra sostener su volumen productivo en un contexto de menor área sembrada, configurando un panorama agrícola favorable para el actual ciclo.
