Caputo ratificó el rumbo económico y llamó a acelerar las inversiones
En el 49° aniversario de la Fundación Mediterránea, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió con firmeza el rumbo económico del presidente Javier Milei ante un auditorio colmado de empresarios cordobeses. Con un discurso enfocado en el orden macroeconómico y las reformas estructurales, sostuvo que la Argentina atraviesa “una oportunidad histórica” y buscó convencer al sector privado de que el programa oficial marcará un quiebre respecto del pasado.
Durante su exposición, el funcionario subrayó que el equilibrio fiscal no fue consecuencia de una crisis sino de una decisión política. “Tenemos un presidente con la vocación para que haya orden macroeconómico”, afirmó, al remarcar que la consolidación del superávit fiscal es el eje del programa económico. Según su visión, a diferencia de otras etapas, esta vez el ajuste no responde a una urgencia sino a una convicción.
Caputo insistió en que los resultados comienzan a reflejarse en distintas variables y buscó llevar tranquilidad a un empresariado que históricamente reclamó previsibilidad. En ese sentido, planteó que el ajuste implementado no es coyuntural sino estructural y que el rumbo económico se mantendrá más allá de las tensiones políticas.

Reforma laboral e inversión
Uno de los ejes centrales fue la competitividad. Caputo defendió la baja de impuestos y la desregulación como motores del crecimiento y aseguró que ya se devolvieron al sector privado entre US$16.000 y US$17.000 millones anuales en reducción de carga tributaria, como parte de la estrategia oficial. Para el ministro, la mejora de la competitividad debe nacer del sector público y consolidarse con inversión privada.
En materia laboral, respaldó la reforma impulsada por el Ejecutivo y destacó la creación del régimen de nuevo empleo, que reduce los costos asociados a nuevas contrataciones. Al advertir que casi la mitad de la economía permanece en la informalidad, planteó que la prioridad es generar empleo formal y sostenible, y cuestionó el enfoque tradicional sobre la protección laboral.
Otro punto fuerte fue la inversión. Caputo detalló que, bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), existen pedidos por casi US$70.000 millones y proyectos aprobados por US$26.000 millones, que “van a generar cientos de miles de puestos de trabajo”. En ese marco, subrayó que los principales inversores internacionales están tomando decisiones estratégicas de largo plazo, algo que consideró una señal concreta de confianza.

Relaciones internacionales y comercio exterior
En el plano internacional, Caputo resaltó el alineamiento geopolítico con Estados Unidos e Israel y afirmó que la Argentina “ha capturado los ojos del mundo”. Mencionó acuerdos alcanzados con Estados Unidos y la Unión Europea, y señaló que la inserción internacional vuelve a ocupar un lugar central en la estrategia económica. Según explicó, ese posicionamiento facilita el acceso a mercados y capital.
Sobre el comercio exterior, negó que exista un “boom de importaciones”. Aseguró que, medido per cápita, el nivel actual de compras externas está 35% por debajo del pico de 2011 y 21% por debajo de 2022, datos con los que buscó desactivar críticas sobre una supuesta apertura indiscriminada.
En paralelo, destacó el aumento del volumen exportado como resultado de una economía más ordenada y competitiva. Para Caputo, la mejora de los fundamentos macroeconómicos fortalece el ingreso de divisas y consolida la posición externa del país.

La ausencia del agro y el riesgo país
En una provincia con fuerte impronta productiva y agroindustrial, llamó la atención que Caputo no hiciera referencias específicas al campo. No hubo menciones a retenciones ni al tipo de cambio, pese a que el complejo agroindustrial tiene un peso estratégico en la generación de divisas y empleo federal. La omisión no pasó inadvertida entre los empresarios vinculados al sector.
La falta de referencias resulta relevante también porque el Presidente adelantó en el Congreso medidas como una nueva Ley de Semillas y la continuidad en la baja de retenciones. Sin embargo, en esta presentación el énfasis estuvo puesto casi exclusivamente en la macroeconomía y las inversiones de gran escala.
En relación con el riesgo país, Caputo sostuvo que el mercado aún descuenta un eventual regreso del kirchnerismo, al que definió como un “riesgo kuka”. Al afirmar que, desde su perspectiva, los fundamentos económicos actuales no justifican un riesgo elevado, reconoció de todos modos que la incertidumbre política influye en la cautela de algunos inversores.
