Lluvias en la región núcleo: alivio para los cultivos, pero preocupación por excesos en plena cosecha de soja
Las últimas precipitaciones registradas en la región núcleo dejaron un panorama contrastante para la campaña agrícola. Según el relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario, a través de su informe de la Guía Estratégica para el Agro, las lluvias aportaron humedad clave en zonas castigadas por la sequía, pero también generaron preocupación por excesos hídricos justo cuando comienza la cosecha de soja.
Durante el fin de semana del 20 y 21 de marzo se produjo un fenómeno de ciclogénesis que generó lluvias persistentes durante casi 12 horas, con acumulados importantes en el noreste de la región núcleo. En varias localidades se registraron valores superiores a lo habitual para esta época del año: 134 mm en Irigoyen, 130 mm en Carlos Pellegrini, 124 mm en Noetinger y 110 mm en Rosario. Incluso fuera de la zona núcleo, los registros fueron muy elevados, con 190 mm en Sauce Viejo (Santa Fe) y 134 mm en Pehuajó (Buenos Aires).
Excesos hídricos y preocupación por la cosecha
El principal foco de alerta se concentra ahora en el este de la región núcleo, donde las precipitaciones acumuladas durante marzo alcanzan entre 150 y casi 200 milímetros, muy por encima del promedio histórico mensual de alrededor de 110 mm.
En sectores del norte bonaerense y del centro-sur santafesino ya comienzan a observarse problemas asociados al exceso de agua, con suelos saturados y complicaciones para la logística agrícola. Productores de la zona advierten que los caminos rurales empiezan a deteriorarse, lo que dificulta el ingreso de camiones y maquinaria pesada.
Los técnicos del norte de Buenos Aires coinciden en que el escenario requiere una ventana climática de al menos dos semanas sin lluvias para permitir el avance de la cosecha con normalidad. La preocupación radica en que la soja está entrando en su etapa de recolección, momento en el que los excesos de humedad pueden afectar tanto la calidad del grano como el ritmo de la trilla.

Pronóstico con nuevas lluvias en el horizonte
El panorama meteorológico, lejos de despejar la incertidumbre, mantiene la posibilidad de nuevos eventos de lluvia en el corto plazo. Según el análisis del consultor climático Elorriaga, una masa de aire cálido y húmedo proveniente del noreste se combinará con el avance de dos frentes fríos desde el sudoeste, generando condiciones inestables.
Este escenario podría derivar en chaparrones y tormentas aisladas entre viernes y domingo, con un nuevo evento de precipitaciones previsto para comienzos de la próxima semana. Aunque los acumulados esperados serían moderados, el problema radica en que los suelos ya se encuentran saturados, lo que aumenta el riesgo de anegamientos.

Soja: alivio tardío y efectos limitados
En términos productivos, el impacto de las lluvias sobre la soja aparece como dispar según la zona. En el centro-este de la región núcleo, uno de los sectores más golpeados por la sequía durante el verano, los especialistas coinciden en que el aporte hídrico llegó demasiado tarde para revertir pérdidas significativas de rendimiento.
Solo algunos lotes de soja de primera sembrados de manera tardía podrían mostrar mejoras puntuales. En el caso de la soja de segunda, en cambio, el agua resulta más beneficiosa para sostener el desarrollo de los cultivos, aunque los técnicos aclaran que no se esperan cambios drásticos en las proyecciones de rinde.

Maíz: cosecha avanzada y buenos resultados
A diferencia de lo que ocurre con la soja, la campaña de maíz muestra un panorama más favorable. La cosecha logró retomar ritmo rápidamente tras las lluvias y ya alcanzó el 65% del área implantada, luego de recolectarse alrededor de 200.000 hectáreas durante la última semana.
El avance supera ampliamente el 50% registrado a esta misma altura del año pasado, lo que refleja una dinámica más acelerada de la trilla. Además, el rinde promedio regional se mantiene en torno a los 105 quintales por hectárea, con resultados positivos en la mayoría de las zonas productivas.
En el centro-sur de Santa Fe, la cosecha ya llega al 90% del área, mientras que en el sur santafesino y el sudeste cordobés el progreso ronda el 70%. El principal retraso se observa en el noroeste bonaerense, donde apenas se logró recolectar cerca del 20% del área sembrada.
El informe técnico concluye que la región núcleo atraviesa un momento delicado de equilibrio climático. Las lluvias lograron aportar el agua necesaria en zonas donde la sequía amenazaba con pérdidas mayores, pero al mismo tiempo generaron nuevos riesgos vinculados al exceso hídrico.
