Las lluvias reactivaron la vida de los suelos en Patagones
Las precipitaciones registradas durante los primeros meses de 2026 comenzaron a generar una recuperación significativa en los suelos del partido de Patagones. Un relevamiento realizado por especialistas del INTA y la Universidad Nacional de Río Negro detectó una intensa reactivación de la actividad biológica, luego de varios años condicionados por el déficit hídrico. El fenómeno mejora las posibilidades de almacenar agua, reciclar nutrientes y sostener la productividad de los sistemas agropecuarios.
Entre enero y principios de junio se acumularon 326 milímetros de lluvia en Patagones, una disponibilidad de humedad que permitió reactivar procesos que habían quedado limitados durante los ciclos secos. “El agua de este año actuó como un verdadero despertador biológico”, explicó Martín Luna, especialista del INTA Hilario Ascasubi, al describir la respuesta de microorganismos y lombrices que permanecían inactivos a la espera de mejores condiciones.
El estudio comparó tres ambientes representativos de Patagones: un pastizal natural sin intervención, un lote agrícola implantado con avena y vicia villosa de resiembra natural y un pastizal manejado mediante pastoreo rotativo en el establecimiento Las Morochas. Para evaluar su estado se utilizó la Evaluación Visual del Suelo (EVS), una metodología que permite analizar 12 indicadores vinculados con la estructura, el funcionamiento y la capacidad productiva.

La cobertura vegetal marcó diferencias en Patagones
Los resultados mostraron diferencias importantes entre los sistemas. El pastizal natural alcanzó una condición de calidad “Buena” con 48,1 puntos, mientras que el pastizal bajo manejo rotativo obtuvo una condición “Moderada”, con 41 puntos. En cambio, el lote agrícola presentó una calidad “Pobre”, con 29,9 puntos, principalmente por problemas de alcalinidad y restricciones físicas que dificultan el crecimiento de las raíces.
Según Luna, los ambientes que mantienen mayor cobertura vegetal permanente y menor disturbio mecánico logran conservar mejor su estructura. Esa condición favorece la infiltración del agua y permite un desarrollo radicular más profundo, dos factores que adquieren especial importancia en una región como Patagones donde los períodos de sequía pueden comprometer rápidamente la producción.
La observación de las raíces aportó además uno de los datos más relevantes del relevamiento. En los lotes con antecedentes de manejo integrado agrícola-ganadero se encontraron abundantes nódulos de Rhizobium, agregados biológicos y lombrices. Para los investigadores, estos indicadores reflejan una elevada actividad microbiana y una mayor capacidad del suelo para recuperar procesos ecológicos esenciales después de períodos prolongados de escasez de agua.

Microorganismos y lombrices recuperaron protagonismo
La actividad de estos organismos tiene consecuencias directas sobre la fertilidad. “Contribuyen a fijar nutrientes, incorporar materia orgánica y mejorar la estructura del suelo”, explicó Luna. La humedad disponible durante este año en Patagones permitió que comunidades de microorganismos que habían permanecido inactivas retomaran su actividad y volvieran a intervenir en procesos fundamentales para el funcionamiento del suelo.
El fenómeno también demuestra que la cantidad de lluvia no es el único factor determinante para sostener la productividad en Patagones. La condición previa del suelo y las prácticas utilizadas durante los años secos pueden definir cuánto de esa humedad queda disponible para las plantas y cuánto se pierde por escorrentía, evaporación o erosión.

La siembra directa como estrategia de resiliencia en Patagones
Guillermo González, especialista del INTA Hilario Ascasubi, destacó el papel de las prácticas conservacionistas, como la siembra directa, para mejorar la resiliencia de los sistemas productivos. Los suelos con mayor cobertura vegetal y contenido de materia orgánica pueden absorber más agua, reducir las pérdidas por escorrentía y disminuir el riesgo de erosión eólica, uno de los principales problemas ambientales del sur bonaerense.
El relevamiento en Patagones también puso en valor la Evaluación Visual del Suelo como una herramienta rápida, sencilla y de bajo costo para que productores y asesores puedan identificar señales de degradación y ajustar el manejo. Entre las recomendaciones aparecen mantener cobertura vegetal durante todo el año, incorporar pastizales en las rotaciones, planificar descansos estratégicos y reducir las labores que alteran la estructura.
La recuperación observada en Patagones deja una conclusión central para una región acostumbrada a convivir con la falta de agua: la lluvia puede reactivar el suelo, pero el manejo determina cuánto puede aprovecharse.
