Lluvias de fin de semana ponen en alerta a zonas ya inundadas en el centro del país

El clima primaveral que dominó en los últimos días podría dar paso a fuertes lluvias y a un nuevo evento meteorológico de alto impacto en Argentina. Según advirtieron especialistas del Servicio Meteorológico Nacional, este fin de semana se formará una ciclogénesis en la franja central del país, con lluvias y tormentas de variada intensidad que podrían complicar todavía más a regiones que hoy ya se encuentran bajo agua.
El fenómeno no es menor: en menos de dos semanas, se estaría repitiendo un evento de estas características, luego de que a comienzos de la semana pasada fuertes precipitaciones dejaran acumulados superiores a los 100 milímetros en el norte de Buenos Aires, Capital Federal y parte del Litoral. En apenas 48 horas, esas lluvias superaron lo que suele registrarse durante todo el mes de agosto, desbordando cursos de agua y generando un aumento considerable en las áreas anegadas.
La “tormenta de Santa Rosa” llega puntual
En el imaginario popular, este tipo de temporales suele asociarse a la llamada “tormenta de Santa Rosa”. Este año, la coincidencia con la fecha es casi exacta: se prevé que el sistema ingrese el sábado 30, en la jornada de la festividad santoral.
Los modelos internacionales de pronóstico coinciden en que entre el sábado y el domingo se desarrollarán lluvias y tormentas generalizadas en provincias como Mendoza, San Luis, La Pampa, Córdoba, Buenos Aires y el sur del Litoral. En varias de estas zonas, las acumulaciones podrían superar nuevamente los 100 milímetros en pocas horas.
“El evento tendrá una amplia cobertura y una alta probabilidad de ocurrencia, con riesgos significativos en áreas donde los suelos ya no logran absorber más agua”, explicó Christian Garavaglia, meteorólogo de Meteored Argentina.

Regiones bajo riesgo por las lluvias
A diferencia de la ciclogénesis de la semana pasada, el núcleo de afectación se desplazará más hacia el oeste del país. Los modelos apuntan con especial preocupación al sur de Mendoza y San Luis, donde se esperan lluvias intensas que duplicarán o triplicarán los registros normales de agosto. Mientras que en esa zona suele llover entre 15 y 20 milímetros en todo el mes, en cuestión de horas podrían acumularse más de 80.
En Córdoba también se anticipan precipitaciones abundantes, mientras que en la provincia de Buenos Aires la situación es más delicada. Allí, la superficie inundada ya supera el millón de hectáreas, con un crecimiento estimado entre 30% y 40% en apenas diez días debido a las últimas lluvias.
Localidades como Bolívar, 25 de Mayo, Carlos Casares, Hipólito Yrigoyen, 9 de Julio, Pehuajó, Lincoln y Viamonte continúan bajo un panorama crítico, con campos anegados, caminos rurales intransitables y producciones agropecuarias en jaque.
“Las lluvias de este fin de semana podrían ser un golpe letal para muchas explotaciones que ya venían muy complicadas. La acumulación de agua hace imposible la siembra y genera riesgos de pérdidas en la ganadería”, advirtieron desde el sector agropecuario.

Impacto productivo y social
La magnitud de este tipo de fenómenos no solo tiene un impacto climático, sino también económico y social. El exceso hídrico compromete la logística del transporte rural, afecta la conectividad en localidades más pequeñas y retrasa actividades agrícolas clave en un momento en que se define la campaña gruesa.
En el sur de Mendoza, además, el agua caída podría generar complicaciones urbanas debido a la limitada infraestructura de desagüe en varias localidades. Los especialistas recomiendan a la población estar atenta a los avisos oficiales y tomar precauciones ante posibles anegamientos repentinos.
Un patrón a seguir de cerca
La reiteración de eventos de ciclogénesis en un corto período abre interrogantes sobre la tendencia climática hacia la primavera. Aunque los especialistas insisten en que estos fenómenos son recurrentes, la intensidad y la frecuencia con que se están registrando en la región central generan preocupación adicional.

La próxima semana será clave para evaluar la magnitud de los daños y el nivel de saturación de los suelos. Si las lluvias vuelven a concentrarse sobre áreas ya comprometidas, las consecuencias podrían extenderse más allá del corto plazo, condicionando tanto al sector agropecuario como a la vida cotidiana en varias provincias.
Por lo pronto, la “tormenta de Santa Rosa” se anuncia con fuerza. Su llegada, más allá del mito, confirma que la transición hacia la primavera en Argentina no suele ser apacible, sino un período de fuertes contrastes que exige máxima atención.