Legumbres: cosecha récord y un complejo que gana peso estratégico en Argentina


En un escenario de mayor dinamismo productivo y mejores perspectivas internacionales, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) destaca que la campaña 2025/26 podría marcar un récord de producción de legumbres en al menos los últimos cinco años, con un volumen estimado en 1,37 millones de toneladas. El dato consolida la expansión observada en el ciclo previo y posiciona al complejo como un engranaje cada vez más relevante dentro del entramado agroindustrial argentino.

La superficie sembrada alcanzaría 952.100 hectáreas, apenas 0,41% por debajo del ciclo anterior, aunque todavía por encima del promedio del último lustro. El poroto continúa siendo el cultivo predominante, con el 72% del área total en las últimas cinco campañas, seguido por garbanzo y arveja (12% cada uno) y la lenteja (4%). Para el nuevo ciclo, el poroto marcaría un máximo histórico de 679.000 hectáreas, mientras que arveja y lenteja crecerían 27% interanual. En contrapartida, el garbanzo mostraría una caída significativa del 36%.

En términos productivos, el poroto podría superar las 835.000 toneladas si se replican los rindes promedio recientes. La arveja alcanzaría 370.000 toneladas y la lenteja 43.000, ambas con incrementos cercanos al 40%. El garbanzo, en cambio, retrocedería hasta 122.000 toneladas. El impulso del poroto y la lenteja explicaría gran parte del crecimiento global de las legumbres, llevando el total 24% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.

Legumbres
Foto: Informe BCR

Exportaciones por más de USD 400 millones

El complejo de legumbres aporta en promedio más de 400 millones de dólares anuales por exportaciones. Alrededor de 580.000 toneladas se destinan cada año al comercio exterior, mientras el resto abastece el consumo interno. En 2025, las ventas externas crecieron 32% interanual en valor y 24% en volumen, alcanzando 591.436 toneladas y revirtiendo tres años consecutivos de retrocesos.

El desempeño fue dispar según cultivo. El poroto lideró el repunte con un alza de 54% en dólares, mientras que la arveja marcó un récord de 59,6 millones exportados, con suba del 20%. El garbanzo retrocedió 6% —aunque sigue por encima de su promedio histórico— y la lenteja cayó 66%, en línea con su mayor orientación al mercado doméstico.

Legumbres
Foto: Informe BCR

Los destinos de las legumbres argentinas

Las legumbres argentinas llegan a casi 100 países, reflejando una marcada diversificación de destinos. Italia encabezó en 2025 el ranking en volumen y valor, seguida por China y España. En dólares, Italia lideró con 50,8 millones, escoltada por España y Turquía. Los destinos varían según cultivo: el poroto se orienta principalmente a Europa y norte de África; las lentejas, a Sudamérica; los garbanzos, a Europa y América; y las arvejas exhiben la mayor dispersión geográfica.

Un cambio estructural se observa en el mercado brasileño. Brasil pasó de ser un cliente clave del poroto argentino a consolidarse como competidor directo, reduciendo a la mitad sus compras desde 2020 ante el crecimiento de su producción interna.

Legumbres, exportaciones
Foto: Informe BCR

Consumo interno y potencial de expansión

El consumo doméstico de legumbres ronda los 0,8 kilos por habitante al año, muy por debajo del promedio mundial cercano a 8 kilos. Existe, por lo tanto, un amplio margen de crecimiento en el mercado interno, especialmente por los beneficios nutricionales asociados a las proteínas vegetales. La lenteja concentra el 60% del consumo local, seguida por la arveja (23%), mientras que poroto y garbanzo suman el 17%.

A nivel global, el panorama es expansivo. El Consejo Internacional de Granos proyecta un aumento del 15% en el consumo mundial de lentejas para 2025/26 y una producción récord de 9,9 millones de toneladas. Las tendencias alimentarias y el crecimiento poblacional, especialmente en Asia y África, impulsan una demanda sostenida, abriendo oportunidades para los países exportadores.

Sustentabilidad, agregado de valor y desafíos pendientes

Más allá de los volúmenes, las legumbres cumplen un rol ambiental estratégico. Su capacidad de fijar nitrógeno mejora la fertilidad del suelo y reduce la necesidad de fertilizantes sintéticos, además de presentar baja huella hídrica y favorecer la diversificación de rotaciones agrícolas.

Desde el punto de vista económico, el mayor potencial radica en el agregado de valor. La transformación industrial en harinas, proteínas, fibras y almidones permitiría acceder a mercados de especialidades con mayor diferenciación, fortaleciendo la competitividad del complejo.