La lechería argentina enfrenta un giro y busca eficiencia para sostenerse
En apenas un año, la lechería argentina pasó de atravesar uno de sus mejores momentos a enfrentar un escenario de márgenes cada vez más ajustados. Así lo advierte un informe del especialista Francisco López Harburu, directivo de Select Debernardi, quien analiza la evolución reciente del negocio tambero y los desafíos que enfrenta el sector.
Según el estudio, a fines de 2024 el tambo era considerado un negocio excelente, impulsado por buenas condiciones productivas y económicas. Sin embargo, el panorama comenzó a cambiar durante 2025 y hoy la lechería se prepara para enfrentar un contexto más exigente.
El informe detalla que en el primer semestre de 2025 la actividad pasó a ser muy buena, mientras que en la segunda mitad del año se ubicó en un nivel simplemente bueno. La tendencia, advierte el especialista, apunta a que en 2026 podría caer a regular o incluso malo si se mantienen las actuales condiciones de producción y mercado.

Más producción, pero con un mercado limitado
Durante 2025 la producción de leche en la Argentina alcanzó 11.600 millones de litros, lo que representó un crecimiento del 9,7% respecto de 2024. Este aumento estuvo impulsado por la incorporación de tecnología y un muy buen desarrollo forrajero a lo largo del año, factores que permitieron mejorar los rendimientos en numerosos tambos.
Sin embargo, la mayor producción no fue acompañada por un aumento significativo del consumo de lácteos. A esto se sumaron dificultades en el sector industrial, con algunas plantas que cerraron, y un escenario complejo para las exportaciones debido al actual tipo de cambio.
Como consecuencia de esta combinación de factores, el precio de la leche en tranquera creció muy por debajo de la inflación. De acuerdo con el informe, el valor recibido por los productores aumentó apenas un tercio del ritmo inflacionario registrado en el país.
En ese contexto, López Harburu advirtió que “la lechería argentina atraviesa en 2026 una etapa de alta exigencia, con costos dolarizados, precios de la leche atrasados frente a la inflación y márgenes que, en muchos casos, se mueven en el límite del equilibrio”.

El foco pasa de producir más a producir mejor
Frente a este escenario para la lechería, el especialista señaló que el desafío de la lechería ya no pasa solamente por aumentar la producción, sino por mejorar la eficiencia integral del sistema productivo.
Desde Select Debernardi explicaron que la competitividad del tambo argentino depende hoy de una visión de 360 grados, donde producción, reproducción, manejo ambiental y gestión económica estén alineados.
Uno de los pilares continúa siendo la producción de forraje, clave para la alimentación del rodeo. Sin embargo, frente a un clima que cada vez presenta situaciones más extremas, los expertos sostienen que ya no alcanza con reemplazar el campo natural por pasturas cultivadas más productivas.
Por eso recomiendan incrementar las reservas forrajeras mediante silaje o heno, lo que permite contar con alimento asegurado ante eventuales contingencias climáticas y estabilizar los niveles productivos del tambo.

Tecnología, genética y gestión para sostener la rentabilidad
Otro punto clave es la eficiencia en la conversión del alimento en leche, especialmente en sistemas donde la alimentación representa entre el 50% y el 60% del costo total del litro producido. Pequeñas mejoras en la calidad del forraje, la formulación de las dietas o la infraestructura de alimentación, como la construcción de calles con pisos de cemento para reducir desperdicios, pueden generar impactos importantes en la rentabilidad de la lechería.
“Producir más leche con la misma cantidad de materia seca es hoy una de las claves para sostener la rentabilidad”, destacó López Harburu, quien también resaltó el avance de líneas genéticas de toros con mejores indicadores en ese rasgo productivo.
Finalmente, el especialista subrayó que los tambos más eficientes son aquellos que miden y toman decisiones basadas en datos. Conocer indicadores como el costo por litro, el margen por vaca o los índices reproductivos se volvió fundamental en la lechería. “En un escenario de márgenes ajustados, la información se transforma en una herramienta tan valiosa como la tecnología”, concluyó.
