Más producción en menos tambos: la lechería crece y se concentra


La lechería argentina transita en 2026 un proceso de recuperación productiva que convive con cambios estructurales en la conformación del sector. Durante febrero, la producción de leche mostró una mejora interanual significativa y permitió consolidar un arranque de año positivo para la actividad primaria.

Según los datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), en febrero se produjeron 821 millones de litros de leche, un volumen que representó una caída del 15% respecto de enero. Sin embargo, al compararlo con el mismo mes de 2025, la producción mostró un crecimiento del 10,6%, confirmando la recuperación del sector.

El balance de los dos primeros meses del año también dejó señales alentadoras para la lechería. Entre enero y febrero la producción acumuló un incremento del 10,1% interanual, incluso por encima de las previsiones iniciales del sector, que esperaba una desaceleración más marcada por la estacionalidad del verano.

A la mejora en volumen se sumó también una evolución positiva en la calidad de la leche. Durante el primer bimestre, los sólidos útiles —principalmente grasa butirosa y proteína— crecieron 11,4% frente al mismo período de 2025, lo que elevó el contenido promedio de sólidos del 7,06% al 7,14% en la comparación interanual.

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Estacionalidad y comportamiento del sistema

El comportamiento productivo observado en febrero también responde al patrón estacional característico de la lechería argentina. Habitualmente, la producción alcanza su pico en octubre y luego inicia un descenso progresivo durante el verano.

En ese período, el volumen suele reducirse entre 5% y 6% mensual hasta marzo o abril cuando se mide en promedio diario, para luego iniciar un nuevo ciclo de crecimiento hacia la primavera. En ese contexto, la caída de febrero frente a enero no alteró el funcionamiento habitual del sistema, ya que responde al comportamiento histórico del sector.

De todos modos, el desempeño general de la lechería de este inicio de año muestra una performance superior al promedio reciente, lo que refuerza las señales de recuperación de la producción primaria.

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La concentración productiva gana terreno

Más allá de la mejora productiva, los datos también reflejan una estructura cada vez más concentrada dentro de la lechería argentina. Un número reducido de tambos de gran escala aporta una porción creciente del volumen total de leche.

En febrero, los establecimientos que producen más de 10.000 litros diarios promediaron 19.058 litros por día, aunque representaron apenas el 4,7% del total de tambos registrados. En el otro extremo, los tambos de menos de 2.000 litros diarios concentraron el 52,3% de las unidades productivas, pero aportaron solo el 16,4% del volumen total de leche.

La evolución de largo plazo confirma esta tendencia. Entre 2010 y 2026, los establecimientos de mayor escala multiplicaron casi por cinco su participación en la producción, mientras que los tambos más pequeños perdieron peso relativo tanto en cantidad como en volumen generado.

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El tamaño promedio de los tambos sigue creciendo

El proceso de concentración también se refleja en el aumento del tamaño promedio de los establecimientos. A partir de la producción mensual y la cantidad de tambos relevada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), el tambo promedio nacional alcanzó en febrero de 2026 los 3.315 litros diarios.

Ese nivel implica un incremento del 13,7% respecto del mismo mes del año pasado, consolidando una tendencia de crecimiento sostenido en la escala productiva. En una mirada de más largo plazo, entre 2017 y 2026 el tamaño promedio de los tambos creció a una tasa anual cercana al 4,9%, lo que confirma el avance de la lechería hacia sistemas cada vez más grandes y productivos.

Desde el punto de vista territorial, los tambos de mayor escala se concentran principalmente en Buenos Aires, seguida por Córdoba, mientras que en otras provincias predominan establecimientos de menos de 3.000 litros diarios, lo que evidencia una evolución desigual del mapa productivo de la lechería argentina.