SENASA impulsa la exportación directa de lana sucia desde establecimientos rurales
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) implementó una nueva categoría destinada a agilizar la exportación de lana sucia, permitiendo que los productores rurales puedan despachar sus productos directamente desde los establecimientos sin pasar por centros urbanos o barracas tradicionales. La medida, publicada a través de la Resolución SENASA 44/2026, busca optimizar los tiempos de operatoria y fortalecer la competitividad del sector ovino argentino.
Según destacaron desde el organismo, esta iniciativa representa un avance significativo para los productores y operadores rurales, al tiempo que mantiene intactos los estándares sanitarios exigidos por los mercados internacionales. La nueva categoría, denominada “Barraca de Campo”, permitirá una mayor flexibilidad comercial y la apertura de nuevas oportunidades de exportación de lana sucia para distintos puntos del país.
Barraca de Campo: una herramienta para la modernización del sector lanero
La figura de Barraca de Campo habilita a los establecimientos rurales que acopian su propia lana sucia a realizar exportaciones directas hacia mercados internacionales. Esta medida elimina la necesidad de trasladar la lana a centros urbanos, reduciendo los tiempos logísticos y facilitando la gestión administrativa de los productores.
El SENASA subrayó que, aunque la operatoria se simplifica, no se modifican los requisitos sanitarios vigentes. De esta forma, la trazabilidad y la transparencia del proceso se mantienen, garantizando que la lana sucia cumpla con los estándares internacionales de inocuidad y calidad. La iniciativa busca, además, potenciar la competitividad del sector lanero, uno de los componentes estratégicos de la producción ovina argentina.

Requisitos y procedimientos para la exportación
Entre los aspectos clave de la nueva normativa, se encuentra la identificación de las Barracas de Campo dentro del Sistema Único de Registro (SUR) del SENASA, requisito indispensable para su habilitación como exportadores. Esta inscripción permitirá a los organismos de control monitorear de manera eficiente los despachos y garantizar la trazabilidad completa de la lana sucia.
Asimismo, la resolución establece el uso del Documento de Tránsito de Animales (DTe) para los movimientos de lana hacia los puestos de frontera y la emisión del Certificado Sanitario de Exportación Definitivo (CSED) en plazoletas fiscales. Estas medidas buscan agilizar los trámites burocráticos y reducir los tiempos de gestión sin comprometer los estándares de control sanitario.
Además, la normativa otorga a las Direcciones Nacionales del SENASA la facultad de implementar acciones complementarias para modernizar y optimizar la certificación de exportaciones, permitiendo una adaptación rápida a las necesidades del sector y los mercados internacionales.

Impacto para productores y operadores rurales
La incorporación de la categoría Barraca de Campo representa un importante beneficio económico y logístico para los productores ovinos, quienes podrán despachar sus productos con mayor rapidez y menor costo. La medida reduce la dependencia de intermediarios y facilita que la lana llegue a los mercados internacionales en condiciones óptimas.
Según expertos del sector, esta iniciativa también promueve la apertura de nuevas oportunidades de exportación, consolidando la posición de Argentina como proveedor de lana sucia de calidad y reforzando la competitividad de las economías regionales vinculadas a la producción ovina. La simplificación de los procedimientos administrativos permitirá a los productores concentrarse en la mejora productiva y en la calidad de su materia prima, generando un efecto positivo en toda la cadena de valor.

Hacia la modernización del comercio lanero
Con la resolución 44/2026, el SENASA busca modernizar la operatoria de exportación del sector ovino, adaptando los procedimientos a las necesidades actuales de los productores y a las exigencias de los mercados internacionales. La figura de Barraca de Campo no solo facilita la logística, sino que también consolida el cumplimiento de estándares sanitarios y de inocuidad alimentaria.
En definitiva, esta medida constituye un paso estratégico para el desarrollo del sector lanero argentino, brindando mayor flexibilidad comercial, promoviendo la innovación en los procesos de exportación de la lana sucia y fortaleciendo la competitividad del país en el comercio global de productos ovinos.
