La campaña estival en La Pampa entra en su tramo crítico con un alivio insuficiente


La campaña estival 2025/26 en La Pampa ingresa en su tramo más sensible con los cultivos ya implantados, pero con un deterioro general del estado productivo que mantiene en alerta a los productores. Las altas temperaturas y la escasez de lluvias durante gran parte de enero recortaron el potencial de los lotes, mientras que las precipitaciones recientes, aunque aportaron cierto alivio, lograron solo mejoras parciales.

Según el Informe Agronómico de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), la provincia cerró la etapa de implantación con los lotes establecidos, pero con un panorama climático adverso que ya impacta sobre la condición general de los cultivos. En diciembre, los relevamientos ya habían registrado un aumento de cuadros en condición regular y mala, y los últimos datos confirman que la situación continúa siendo heterogénea dentro de cada departamento.

Estrés hídrico en el período crítico

El estrés hídrico coincide con el período crítico de los cultivos de verano, cuando la demanda de agua aumenta significativamente y los márgenes para corregir deficiencias se reducen. Este cruce entre calor extremo y baja humedad consolidó un contraste creciente entre zonas y fechas de siembra, lo que explica por qué la campaña ya muestra resultados desiguales incluso dentro de un mismo departamento.

En el caso del maíz, los lotes tempranos registran daños significativos y pérdida de potencial en La Pampa, lo que llevó a algunos productores a destinar la producción a forraje o ensilaje. Por el contrario, el maíz tardío mantiene una mejor condición general, aunque su evolución dependerá de la ocurrencia de nuevas lluvias que eviten que el estrés vuelva a afectar el llenado de granos.

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El girasol también enfrenta su tramo más delicado, con lotes tempranos comprometidos por la falta de uniformidad y variaciones en el tamaño de capítulos, especialmente en suelos poco profundos. Sin embargo, las áreas de mayor productividad o aquellas que recibieron lluvias oportunas muestran mejor desempeño. En algunos cuadros muy golpeados, los productores optaron por ingresar hacienda para aprovechar el cultivo como forraje, priorizando el uso disponible frente a la pérdida de cosecha.

La situación de la soja y el maní

En soja, el impacto se observó principalmente en los planteos de primera, con un deterioro del estado general y reducción del potencial productivo, particularmente en ambientes restrictivos. La soja de segunda, en cambio, presentó una respuesta más favorable tras las lluvias de fines de enero en La Pampa, con ligera recuperación en crecimiento y condición del cultivo.

El maní transita en La Pampa la floración y se aproxima a su período crítico, con síntomas de estrés como pliegue de folíolos, mientras que el sorgo mostró daños visibles, sobre todo en la zona de Quehué, donde se registraron tormentas con viento y granizo que provocaron desflecado foliar.

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Sanidad y clima: amenazas controladas

Desde el punto de vista sanitario, no se identificó un frente generalizado que presione la campaña en La Pampa. Se reportó baja incidencia de plagas: en maíz, algunas isocas cogolleras y apariciones aisladas de chicharrita; en girasol, roya blanca de manera puntual; y en soja y maní, la arañuela roja afectó algunas zonas de manera variable, favorecida por la baja humedad.

Climáticamente, La Pampa comenzó enero con precipitaciones escasas, y solo hacia la última semana se registraron lluvias más generalizadas, con un máximo semanal de 70 mm en General Pico, que permitió mejorar el agua útil en el perfil respecto de la semana previa. Sin embargo, la recomposición sigue siendo parcial y desigual, y amplios sectores continúan con disponibilidad limitada.

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Expectativas y desafíos para febrero

La campaña en La Pampa entra en su tramo decisivo con el potencial ya recortado en maíz temprano y girasol, y con la producción de toda la provincia dependiente de la regularidad de las lluvias en febrero. El alivio registrado a fines de enero mejora levemente las expectativas, pero no revierte el cuadro crítico.

En este contexto, los productores de La Pampa deberán monitorear de cerca la continuidad de las precipitaciones y la capacidad de los lotes para recomponer su estado, especialmente en ambientes restrictivos donde el margen de recuperación es menor. El tramo de llenado de granos será determinante para definir los resultados finales de la campaña, y la heterogeneidad de las respuestas entre cultivos y fechas de siembra anticipa una cosecha con rendimientos muy variables.