Entre el clima y el calendario: las lluvias marcan el pulso de la campaña en La Pampa


Con la siembra transitando su tramo final y varios cultivos ingresando en etapas decisivas, la campaña agrícola en La Pampa entra en una fase clave. En un escenario donde el maíz temprano y la soja de primera ganan protagonismo, la disponibilidad de agua en el perfil del suelo se consolida como el principal factor que definirá el resultado productivo en las próximas semanas.

Según el último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), las tareas de siembra de soja, maíz y sorgo concluirían durante los primeros días de enero. Las precipitaciones registradas recientemente fueron determinantes para completar las labores pendientes y dar por cerrada una etapa crucial del calendario agrícola.

Más cultivos tempranos y mejores arranques

Uno de los aspectos destacados del relevamiento en La Pampa es el aumento en la proporción de maíz de primera y soja temprana respecto de la campaña anterior. En el caso de la oleaginosa, esta mayor participación se explica por las lluvias de septiembre, que superaron los promedios históricos y permitieron recomponer las reservas hídricas del suelo, habilitando el inicio de la siembra desde octubre.

En términos generales, la condición de los cultivos oscila entre muy buena y buena en la mayoría de los lotes, aunque comienzan a observarse condicionamientos vinculados tanto a la disponibilidad de agua como a las altas temperaturas registradas en las últimas semanas. Este combo climático obliga a mirar con atención la evolución de los cuadros productivos.

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El maíz temprano, en el centro de la escena

El cultivo que concentra mayor atención es el maíz temprano, que actualmente atraviesa su período crítico. Los especialistas de la BCCBA destacan una buena implantación y una adecuada capacidad de recuperación tras el estrés hídrico sufrido el mes pasado. Sin embargo, advierten que los episodios recientes de estrés térmico podrían afectar su desempeño si no se registran lluvias en el corto plazo.

“El comportamiento del maíz temprano dependerá en gran medida de los próximos aportes de agua”, señalan desde la entidad. En este sentido, cada evento de precipitación adquiere un peso decisivo para sostener el potencial de rinde.

Soja, maní y sorgo: señales mixtas

La soja y el maní presentan, por el momento, un estado general favorable en La Pampa. No obstante, el informe remarca que ambos cultivos necesitarán lluvias oportunas para transitar sin sobresaltos las etapas reproductivas, donde se define gran parte del rendimiento final.

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Más comprometida aparece la situación del sorgo, tanto granífero como forrajero, que figura entre los cultivos más sensibles a la falta de agua. En contraste, el girasol se posiciona como el cultivo de mejor desempeño en La Pampa, manteniéndose en buen estado sanitario y productivo incluso en lotes de siembra tardía, pese al estrés hídrico acumulado.

Actualmente, el maíz temprano, el girasol y el maní se encuentran mayormente en fases reproductivas, mientras que el maíz tardío, la soja y el sorgo continúan en estadios vegetativos, lo que aún les brinda cierta capacidad de tolerancia frente a condiciones ambientales adversas.

Sanidad bajo vigilancia y señales del clima

Desde el punto de vista sanitario, el panorama en La Pampa es mayormente bueno, aunque los analistas alertan sobre condiciones propicias para la aparición de arañuela, una plaga de manifestación focalizada que afecta principalmente a soja y maní, así como para la reproducción de pulgones.

La Pampa, plaguicidas

“En este contexto, el seguimiento sanitario frecuente y temprano será clave para anticipar intervenciones y evitar impactos productivos”, advierten desde la Bolsa de Cereales.

En cuanto al contexto climático, el informe recuerda que, salvo noviembre, las precipitaciones de los últimos tres meses en La Pampa se ubicaron por debajo de los valores normales. Este déficit, combinado con temperaturas elevadas, redujo las reservas de agua en el suelo y refuerza la necesidad de nuevas lluvias.

De cara al trimestre próximo, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional anticipa precipitaciones normales, pero con temperaturas superiores a lo habitual, un escenario que mantiene al clima como el principal factor de riesgo —y expectativa— para el cierre de la campaña en La Pampa.