Verón rompió el silencio y aseguró: “Esto puede terminar en un descenso”
El presidente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón, habló públicamente por primera vez sobre el conflicto que mantiene con la AFA luego de que su club cuestionara el campeonato retroactivo otorgado a Rosario Central. En una entrevista radial, el dirigente expresó su preocupación por lo que considera un manejo discrecional del fútbol argentino, y advirtió que el escenario podría derivar incluso en un descenso producto de decisiones externas.
La conducción pincha había publicado un comunicado para rechazar la resolución que le otorgó al Canalla una estrella por haber sido el club con más puntos acumulados en el año. Esa postura, sumada a la decisión de los jugadores de Estudiantes de no realizar el pasillo de honor, desembocó en una sanción inédita: seis meses de suspensión para Verón y penalidades para los futbolistas que participaron del gesto.
La sanción y el origen de la disputa
Según explicó Verón, la sanción no responde a lo ocurrido en el campo de juego, sino al comunicado institucional. Para el presidente, en la reunión de Comisión Directiva no se votó ningún título, sino un reconocimiento que luego se transformó en una estrella oficializada públicamente. “No estaba en el orden del día”, aseguró, marcando que la decisión se tomó por fuera de los procedimientos habituales.
El dirigente también remarcó que la presencia de directivos y jugadores de Rosario Central en la sede de la AFA aquella noche demuestra que todo estaba armado. Según su visión, no se trata de un conflicto con el club rosarino, sino con la forma en que se gestiona el fútbol argentino y con decisiones que considera arbitrarias e improvisadas.

Señalamientos a Toviggino y clima de sospecha
Otro punto central del conflicto fue un mensaje publicado por Pablo Toviggino en redes sociales, que Verón interpretó como una amenaza directa hacia él y hacia Estudiantes. Para el presidente pincha, ese tipo de actitudes excede una disputa mediática y afecta de manera concreta al funcionamiento de la actividad.
El clima, según dijo, es tan tenso que en Estudiantes ya trabajan en modo prevención: “Vamos a estar atentos porque generalmente estas cosas no terminan bien”. Verón vinculó ese accionar con posibles represalias a través de arbitrajes perjudiciales o decisiones que alteren la competencia. Para graficarlo, sostuvo que hoy el club vive pendiente de quién será el árbitro y de quién estará a cargo del VAR en cada fecha.

Arbitrajes cuestionados y el temor a represalias deportivas
Verón fue contundente al hablar de los arbitrajes: “Puede terminar en un descenso”, dijo, aludiendo a fallos que, según él, pueden ser influenciados por factores ajenos al juego. Describió que la incertidumbre arbitral condiciona la preparación de los equipos y genera un ambiente en el que resulta difícil competir con igualdad.
El presidente consideró que esta atmósfera deteriora la esencia del deporte y aseguró que no es normal que un club tenga que planificar cada partido pensando en lo que puedan decidir los jueces o los encargados del VAR. Para él, el problema excede a Estudiantes y revela una falla estructural del sistema.

Sin aspiraciones en la AFA y críticas a la falta de debate
Verón negó de manera terminante cualquier intención de postularse a la presidencia de la AFA. “Nunca me interesó ser presidente”, afirmó, explicando que su interés pasa por mejorar lo deportivo y lo social del fútbol argentino, no por ocupar un cargo dirigencial de máximo nivel. También señaló que dejó de asistir a reuniones formales porque no existe debate y porque las decisiones se toman de manera unilateral.
En el marco del debate sobre las Sociedades Anónimas Deportivas, reiteró que Estudiantes no seguirá ese camino y recordó la fallida experiencia de diálogo con Foster Gillett como un intento aislado de buscar inversión privada. Para él, un club con más de 20 disciplinas no puede funcionar bajo un modelo puramente empresarial.
