Invernada: la demanda se sostiene y el mercado busca referencias en el inicio del 2026


El mercado de invernada transita las primeras semanas del año con una dinámica que empieza a mostrar señales claras de reacomodamiento. Tras el movimiento típico de diciembre, donde muchos operadores priorizan el cierre de balances y la liquidez inmediata, enero y febrero vuelven a colocar en el centro de la escena la necesidad de reposición, especialmente de aquellos engordadores que lograron sostener ocupación en los corrales o que proyectan una mayor actividad para el otoño, según el informe de AZ Group deCampoaCampo, el mercado ganadero online más grande del país.

La invernada mantiene la expectativa previa a la Zafra

En este marco, la semana dejó un denominador común para la invernada: la demanda continúa activa y selectiva al mismo tiempo. Los compradores participan, convalidan valores en determinadas categorías, pero mantienen una postura prudente a la hora de estirarse por lotes que no reúnen condiciones destacadas de calidad, sanidad o uniformidad. Esa combinación genera un mercado firme, aunque sin desbordes, donde las referencias se van construyendo operación por operación.

El clima sigue siendo una variable de peso. Las altas temperaturas propias del verano presionan sobre la disponibilidad forrajera en muchas regiones y obligan a algunos productores a adelantar ventas. Sin embargo, ese mayor ofrecimiento no alcanza para debilitar las cotizaciones, en parte porque la expectativa de precios del gordo continúa siendo favorable y sostiene el interés por reponer.

Al mismo tiempo, la relación compra–venta aparece como un punto clave en la toma de decisiones de la invernada. Quien vende gordo encuentra márgenes que, aun ajustados por los costos, permiten volver al mercado con cierta previsibilidad. Esto explica por qué, pese a la cautela financiera, el volumen de operaciones mantiene fluidez.

Otro elemento que se repite en el comienzo del año es la búsqueda de eficiencia. Los recriadores y feedloteros priorizan animales que aseguren buenos desempeños productivos, conscientes de que cualquier desvío impacta directamente en el resultado final. En un contexto de números finos, la calidad paga y los lotes superiores marcan la referencia hacia arriba.

La foto que deja la semana, en línea con el resumen general del informe, es la de un mercado que intenta afirmarse luego de la transición de fin de año. No hay euforia, pero tampoco señales de retracción. Más bien se percibe un proceso de acomodamiento donde oferta y demanda parecen encontrar puntos de equilibrio razonables.

Hacia adelante, el interrogante pasa por la evolución del clima y por la capacidad del negocio del gordo de seguir absorbiendo valores de reposición firmes. Si esas variables acompañan, la invernada podría sostener la tendencia y consolidar un piso de precios que le dé previsibilidad a toda la cadena.

Por ahora, el mensaje es claro: el interés comprador está, el productor vendedor aprovecha las oportunidades y el mercado, aun con cautela, sigue funcionando.