Inflación 2026: prevén una baja de 5 puntos interanuales
La economía argentina comenzó el 2026 con señales claras de consolidación de la desaceleración inflacionaria. Según el último informe de Fundación Mediterránea, la inflación interanual podría cerrar el año en torno al 23%, cinco puntos por debajo del cierre de 2025, que se situó cerca del 31%, el nivel más bajo desde 2017. Este escenario proyecta la continuidad de un proceso de desinflación que comenzó el año pasado y sienta las bases para un contexto de mayor estabilidad macroeconómica.
Cierre de 2025: el menor registro en casi una década
El año pasado, la inflación mostró un marcado descenso, especialmente en su componente núcleo. En diciembre de 2025, la variación mensual se ubicó cerca del 2,5%, similar a noviembre, representando una pausa en la aceleración observada tras la salida del cepo cambiario. En términos interanuales, esto implicó un 31%, con una desaceleración de 87 puntos porcentuales respecto al cierre de 2024, consolidando un hecho histórico: Argentina no encadenaba dos años consecutivos de caída inflacionaria desde 2007-2009.
Para Maximiliano Gutiérrez, analista de Fundación Mediterránea, esta mejora responde principalmente a una reducción de la emisión monetaria y un manejo más contractivo de la política monetaria. Además, la demanda de dinero se recuperó, pasando de un promedio del 3,2% del PIB en 2024 a un 4,3% en 2025, reflejando menor incertidumbre y repunte de la actividad económica.

Nuevas bandas cambiarias: más flexibilidad y alineación con la inflación
El Banco Central modificó en enero de 2026 la forma de ajustar las bandas cambiarias, pasando de un esquema de actualización mensual fija del 1% a uno basado en la inflación del INDEC con dos meses de rezago (T-2). Esto permite que las bandas se ajusten diariamente en línea con los precios, evitando atrasos del tipo de cambio real.
Por ejemplo, la banda inferior descenderá gradualmente de $916 a $894 hacia fin de enero, mientras que la superior subirá de $1.527 a cerca de $1.564. Según Gutiérrez, esta modificación introduce mayor flexibilidad y vuelve a la inflación el principal insumo para definir el sendero cambiario, lo que genera expectativas de un techo cambiario más alto, con subas proyectadas del 5% en el primer bimestre, muy por encima del 2% previsto por el esquema anterior.

Expectativas para 2026: consolidación del proceso de desinflación
El informe de Fundación Mediterránea proyecta que la dinámica inflacionaria dependerá fuertemente de la evolución de la demanda de pesos y de la capacidad del Banco Central para acompañarla sin generar desequilibrios. El programa monetario apunta a mantener la emisión alineada con las necesidades de la economía, principalmente a través de la compra de divisas, evitando presiones inflacionarias adicionales.
En el escenario base, la inflación interanual hacia diciembre de 2026 rondaría el 23%, con la autoridad monetaria acumulando reservas por aproximadamente USD 6,5 mil millones. En un escenario optimista, donde aumenta la confianza y la demanda de dinero crece más rápido, los precios podrían subir menos del 20% anual, consolidando un cambio de régimen y permitiendo acumular hasta USD 9,5 mil millones en reservas. Incluso en un escenario más conservador, la inflación seguiría siendo inferior a la de 2025, con una capacidad de acumulación de reservas cercana a USD 4,5 mil millones.

Factores clave para la economía en 2026
Según Gutiérrez, la evolución de la economía dependerá de tres factores principales: la acumulación de reservas, el proceso de remonetización y la definición del calendario para levantar las restricciones cambiarias restantes. A esto se suman el desempeño fiscal y el clima político, que en conjunto determinarán el rumbo económico durante el año.
En síntesis, los analistas anticipan que 2026 consolidará la tendencia descendente de la inflación, reforzada por un esquema cambiario más flexible, menor emisión monetaria y recuperación de la demanda de dinero. Esto genera expectativas de mayor estabilidad macroeconómica, con posibilidad de acumular reservas y reducir la presión sobre los precios, acercando al país a un escenario más predecible para inversores, empresas y consumidores.
