Incendios: Banco Nación despliega un plan de auxilio para productores afectados
Los incendios rurales que afectaron a vastas zonas del país a fines de 2025 y comienzos de 2026 dejaron un saldo crítico para el sector agropecuario. Frente a este escenario, el Banco de la Nación Argentina anunció un paquete de medidas financieras destinado a productores MiPyMEs que sufrieron daños directos, con el objetivo de sostener la actividad productiva y facilitar la recuperación económica en las regiones más comprometidas.
La iniciativa está dirigida especialmente a productores radicados en La Pampa y en distintas provincias de la Patagonia, donde el fuego arrasó campos, infraestructura y recursos productivos. Desde la entidad financiera señalaron que el programa busca acompañar a quienes vieron comprometida su capacidad de trabajo, evitando que la emergencia derive en un mayor deterioro del entramado productivo regional.
Prórrogas y alivio inmediato para obligaciones vigentes
Uno de los ejes centrales del plan es el alivio financiero a corto plazo. El Banco Nación dispuso prórrogas de vencimientos y renovaciones de obligaciones crediticias ya existentes, permitiendo a los productores ganar tiempo para reorganizar sus actividades sin la presión inmediata de los compromisos financieros.

Estas prórrogas podrán extenderse hasta 360 días desde el primer vencimiento impago, manteniendo las condiciones originales de tasa de interés, un punto clave para evitar un encarecimiento adicional de las deudas. La medida apunta a dar oxígeno a los productores en un momento donde la prioridad es recomponer el capital productivo perdido a causa de los incendios.
El monto de las renovaciones o esperas estará determinado por el nivel de obligaciones previamente contraídas por cada productor. De esta manera, la asistencia se adapta a la realidad financiera individual, con el foco puesto en preservar la continuidad de las explotaciones agropecuarias afectadas por la emergencia ígnea.

Créditos especiales para capital de trabajo e inversiones
Además del alivio sobre deudas existentes, el Banco Nación habilitó nuevas líneas de crédito destinadas tanto a Capital de Trabajo como a Inversiones. Estas herramientas están disponibles para productores MiPyMEs, ya sea bajo forma societaria o unipersonal, y buscan financiar la recuperación productiva tras los daños ocasionados por los incendios.
El financiamiento total para nuevas asistencias no podrá superar los 100 millones de pesos por productor, con un tope específico de 50 millones de pesos para Capital de Trabajo. Este límite busca equilibrar el alcance del programa, priorizando a los pequeños y medianos productores que enfrentan mayores dificultades para acceder al crédito en contextos de crisis.
En materia de tasas, para inversiones se estableció una tasa fija del 30% TNA durante los primeros tres años, con la posibilidad de optar luego por una tasa variable TAMAR más 4 puntos, o bien una tasa fija del 35% TNA. Para Capital de Trabajo, las opciones incluyen una tasa TAMAR más 4 puntos o una tasa fija del 38% TNA, condiciones diseñadas para facilitar el acceso al financiamiento en un contexto adverso como el que se vive producto de los incendios.

Plazos flexibles y foco en la recuperación productiva
El esquema también contempla plazos amplios y períodos de gracia, pensados para adaptarse a la realidad productiva posterior a los incendios. En el caso de las inversiones, el plazo máximo de financiación será de hasta 60 meses, mientras que para Capital de Trabajo se extenderá hasta 36 meses.
Asimismo, se estableció un período de gracia para el pago de capital de hasta 12 meses, que se reducirá a un máximo de 6 meses cuando el plazo total del crédito sea inferior a tres años. Esta herramienta permite que los productores comiencen a pagar una vez que la actividad genere ingresos nuevamente.
Las cuotas podrán abonarse de manera mensual, trimestral o semestral, según el flujo de fondos de cada solicitante. Con este paquete integral, el Banco Nación apunta a aliviar el impacto financiero de la emergencia, facilitar la recomposición del capital productivo y respaldar la continuidad de las economías regionales duramente afectadas por los incendios rurales.
