SENASA habilita la importación de nuevas vacunas para el ganado bovino
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) oficializó una medida de alto impacto para el sector agropecuario al admitir la importación de vacunas virales no vesiculares destinadas al ganado bovino. La decisión marca un punto de inflexión en la política sanitaria nacional, al actualizar una normativa que llevaba más de una década sin modificaciones sustanciales y que ya no respondía a las necesidades productivas actuales.
La iniciativa quedó plasmada en la Resolución 61/2026, que reemplaza a la Resolución 598/2012. Con este cambio, el organismo sanitario busca modernizar el marco regulatorio, incorporando avances científicos y tecnológicos que hoy son utilizados en otros países productores, sin perder de vista el objetivo central de resguardar la sanidad animal y el estatus sanitario del rodeo bovino argentino.
Enfermedades alcanzadas por la nueva normativa
La resolución del SENASA habilita el ingreso de vacunas para la prevención de Rinotraqueitis Infecciosa Bovina (IBR – BoHV-1), Herpesvirus bovino tipo 5 (BoHV-5) y Diarrea Viral Bovina (VDVB), enfermedades ampliamente difundidas que afectan la productividad, la reproducción y la salud general de los animales. Su control resulta clave para reducir pérdidas económicas y mejorar los índices productivos.
También se incluyen vacunas contra Rotavirus bovino, Parainfluenza bovina tipo 3 (PI3), Virus Respiratorio Sincicial Bovino (VRSB) y Coronavirus bovino. Estas patologías están asociadas principalmente a cuadros respiratorios y entéricos, especialmente en animales jóvenes, donde pueden provocar altos niveles de morbilidad. La ampliación del listado fortalece las estrategias de prevención sanitaria, permitiendo un abordaje más integral de las enfermedades bovinas.

Más opciones y libertad para los productores
Uno de los puntos más relevantes de la actualización normativa en torno a las vacunas para ganado bovino es que amplía la libertad de elección del productor, quien podrá optar por vacunas importadas que, en muchos casos, cuentan con esquemas de dosis única. Esta característica representa una ventaja operativa significativa, ya que reduce la cantidad de aplicaciones necesarias y simplifica el manejo sanitario en los establecimientos.
Además, la apertura a productos del exterior introduce mayor competencia en el mercado de vacunas, lo que podría impactar positivamente en la disponibilidad y en los costos. Desde el SENASA remarcan que esta flexibilización no implica un relajamiento de los controles, sino que se sostiene sobre criterios técnicos estrictos que aseguran la calidad, seguridad y eficacia de cada producto autorizado.

Actualización integral del marco regulatorio
La Resolución 61/2026 no se limita únicamente a la importación de vacunas. El texto establece una regulación completa que abarca la importación, exportación, elaboración, tenencia, depósito, acondicionamiento, distribución y expendio de vacunas virales no vesiculares bovinas. De este modo, se busca ordenar todo el circuito sanitario animal bajo reglas claras y actualizadas.
Esta actualización responde a la necesidad de reducir regulaciones innecesarias y simplificar trámites administrativos, sin resignar el rigor técnico que caracteriza al sistema sanitario argentino. El enfoque apunta a un Estado más eficiente, que controle y acompañe, evitando burocracias que dificulten la incorporación de innovaciones al sistema productivo.

Impacto productivo y mirada a futuro
Desde el organismo sanitario destacan que la nueva normativa en torno a la importación de vacunas mejora la eficiencia productiva del sector ganadero, al permitir el acceso a herramientas sanitarias más modernas y acordes a los desafíos actuales. Menos aplicaciones, mejores esquemas vacunales y mayor disponibilidad de productos se traducen en una gestión sanitaria más eficaz.
Con esta medida, el SENASA consolida una visión de futuro basada en la incorporación de avances científicos y tecnológicos, manteniendo el objetivo de proteger el ganado bovino y el patrimonio sanitario nacional. La resolución se presenta así como un paso clave hacia un sistema sanitario más ágil, actualizado y alineado con el desarrollo productivo del país.
