Identificación electrónica: una medida histórica que disparó las ventas en la ganadería
A casi dos meses de la entrada en vigor de la identificación electrónica obligatoria para el rodeo vacuno en Argentina, el balance inicial arroja un dato contundente: la medida generó una verdadera explosión en la venta de caravanas electrónicas. Lo que comenzó con dudas y resistencias en parte del sector terminó convirtiéndose en un proceso de adopción más ágil de lo previsto.
Diciembre y enero marcaron un punto de inflexión. Históricamente se comercializan unas 15 millones de caravanas por año, pero 2025 cerró con 17 millones, un 15% más. El anuncio oficial de que desde diciembre no se podrían vender más caravanas convencionales provocó en noviembre una avalancha de pedidos: de un promedio habitual de 900.000 unidades, se vendieron 2,1 millones en apenas un mes.
Lejos de frenarse, la transición a la identificación electrónica superó todas las proyecciones. En diciembre, cuando ya solo podía comercializarse el nuevo sistema, se vendieron 1,1 millones de caravanas electrónicas, por encima del promedio mensual histórico. Enero rompió cualquier estimación: 1,9 millones de unidades vendidas frente a un promedio habitual de 1,2 millones. En febrero, el ritmo se mantiene firme, en torno a 1,5 millones.

Precios favorables y aceptación del productor
Uno de los factores que facilitó la adopción de la identificación electrónica fue el buen momento de la hacienda. Con valores históricamente elevados, el costo de la caravana —entre US$1,35 y US$1,6 por unidad— no aparece hoy como un obstáculo determinante para los criadores.
El contexto económico del sector ayudó a que la medida, inicialmente resistida, fuera tomada con mayor naturalidad. Según referentes del mercado, la combinación de buenos precios ganaderos y la certeza de que el sistema sería obligatorio redujo las objeciones iniciales.
No obstante, existe un punto sensible: los lectores electrónicos o “bastones”, cuyo valor oscila entre US$950 y US$2000 según la marca. El 100% de estos dispositivos es importado, lo que genera preocupación ante posibles problemas de abastecimiento en caso de una mayor demanda.

Implementación ordenada y avances oficiales
Desde el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) destacaron que la implementación de la identificación electrónica avanza con normalidad. El organismo continúa brindando capacitaciones a veterinarios y productores, y asegura que la carga de datos en el sistema es rápida y ágil.
Los números oficiales muestran un progreso concreto: más de 650.000 caravanas ya fueron colocadas y declaradas, alrededor de 37.000 unidades productivas solicitaron el sistema y más de 350.000 animales se movilizaron con identificación electrónica.
Desde el organismo aclararon además una duda frecuente: el productor de cría no está obligado a comprar el lector electrónico. La lectura es responsabilidad de quien cierra el Documento de Tránsito Electrónico (DTe), es decir, invernadores, feedlots o frigoríficos. Esta precisión buscó reducir inquietudes en la etapa inicial.
El 2026 es considerado un año de transición. Muchos productores aún utilizarán caravanas convencionales adquiridas antes del 1° de diciembre. Sin embargo, el objetivo oficial es claro: en 2027 el 100% de los terneros deberá contar con identificación electrónica.

Tensiones y desafíos con la zafra 2026
Pese al balance positivo, no todo es consenso. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advirtieron que con el inicio de la zafra de terneros podrían surgir dificultades, especialmente entre pequeños productores con menos de 50 o 100 vacas madres. Las principales quejas se vinculan al costo de los bastones y a la percepción de que el beneficio inmediato no siempre es claro para el criador. Algunos referentes sostienen que el sistema debería haber tenido mayor progresividad o un esquema voluntario inicial.
Sin embargo, la dinámica comercial parece marcar una tendencia irreversible. La controversia inicial sobre la obligatoriedad perdió fuerza y la venta de caravanas electrónicas se mantiene en niveles elevados, con expectativas de un nuevo pico en marzo.
La identificación electrónica del ganado ya está en marcha y avanza con más adopción que resistencia. Con el objetivo de lograr en cinco años un rodeo totalmente trazado y alineado con las exigencias de los mercados internacionales, el sistema enfrenta ahora su prueba más exigente: consolidarse en plena zafra y sostener el ritmo de implementación sin sobresaltos logísticos.
