Hantavirus: científicos argentinos refuerzan la investigación
El Hantavirus volvió a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria argentina tras un aumento en los casos y en la mortalidad registrada durante la temporada 2025/2026. Según el último Ministerio de Salud de la Nación Argentina, citado por la Agencia CyTA–Leloir, en lo que va del período epidemiológico ya se confirmaron 27 fallecimientos, lo que elevó la letalidad al 31,4%. Se trata del nivel más alto desde el brote ocurrido en Epuyén en 2018, uno de los episodios más recordados de esta enfermedad en el país.
Este escenario vuelve a poner de relieve la necesidad de fortalecer la investigación científica y la respuesta sanitaria frente a un virus que continúa representando un desafío para la salud pública. En ese contexto, el sistema científico local suma un nuevo impulso con la llegada de especialistas que buscan desarrollar herramientas de diagnóstico y posibles terapias para enfrentar el problema.
El regreso de una científica para impulsar nuevos estudios
Después de ocho años de trabajo en el Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York, la investigadora argentina María Eugenia Dieterle regresó al país para dirigir el Laboratorio de Virus Emergentes de la Fundación Instituto Leloir. Desde allí buscará avanzar en nuevas líneas de investigación orientadas a comprender mejor cómo actúa el hantavirus y cómo podría neutralizarse.
Entre los objetivos del equipo figura desarrollar herramientas de diagnóstico y plataformas terapéuticas, con especial foco en la producción de anticuerpos monoclonales obtenidos a partir del suero de pacientes que superaron la infección. Esta estrategia podría tener aplicaciones no solo frente al hantavirus, sino también ante otros patógenos regionales, como el Virus Junín o el Virus Oropouche.

La propia investigadora advirtió sobre el aumento de contagios y la mayor letalidad observada en la temporada actual, factores que refuerzan la necesidad de profundizar la investigación básica. En ese marco, el conocimiento científico aparece como un componente clave para anticiparse a posibles brotes y mejorar las estrategias de prevención y tratamiento.
Avances logrados durante su trabajo en Estados Unidos
Durante su etapa en Estados Unidos, Dieterle formó parte del equipo liderado por el virólogo Kartik Chandran, dedicado al estudio de los bunyavirus, la familia más grande de virus de ARN y a la que pertenece el hantavirus. Allí participó en investigaciones centradas en las estructuras que permiten al virus ingresar en las células humanas e iniciar el proceso de infección.
Uno de los avances más relevantes del grupo fue publicado en la revista Cell Press, donde se describió la estructura de una proteína clave utilizada por la variante Virus Andes, la más frecuente en la Argentina. Este hallazgo representa un paso importante para comprender el funcionamiento del virus y podría contribuir, a largo plazo, al desarrollo de una vacuna.

Además, el equipo identificó que los hantavirus del llamado “Nuevo Mundo”, entre ellos el virus Andes, utilizan un receptor específico para ingresar en las células del huésped. Ese descubrimiento abrió nuevas líneas de investigación destinadas a determinar qué otros receptores participan en distintas variantes del virus y cómo podrían bloquearse esos mecanismos.
Desafíos técnicos y nuevas estrategias de laboratorio
Investigar patógenos de alta peligrosidad presenta desafíos importantes. Los hantavirus requieren laboratorios con estrictas condiciones de bioseguridad, diseñados para manipular agentes potencialmente letales y con transmisión respiratoria. Esta limitación llevó a los científicos a desarrollar alternativas experimentales que permitieran avanzar sin trabajar directamente con el virus completo.
Una de esas estrategias consistió en utilizar el Virus de la estomatitis vesicular, modificado mediante técnicas de genética reversa. De esta forma fue posible estudiar las proteínas de superficie del hantavirus sin manipular el patógeno original, lo que permitió profundizar el análisis sobre la forma en que el virus invade las células.

El equipo también avanzó en el estudio de un mecanismo conocido como “cap-snatching”, mediante el cual el virus toma fragmentos de ARN de la célula infectada para utilizarlos en la producción de sus propias proteínas. Comprender ese proceso resulta fundamental para identificar posibles puntos de intervención terapéutica.
